Querid@s Amig@s

Retomamos el contacto con ustedes enviándoles el número 15 del Boletín del Núcleo de Estudios sobre Memoria del IDES.

El Núcleo de Estudios sobre Memoria del Instituto de Desarrollo Económico y Social reúne a investigadores y docentes interesados en abordar, desde una perspectiva académica, los estudios sobre memoria con énfasis en el Cono Sur de América Latina. A través de sus diversas actividades, se propone contribuir a consolidar el campo de estudios sobre memoria y crear un ámbito de debate y encuentro para desarrollar investigaciones sobre esta problemática.

Nuestro Boletín busca poner a disposición de las personas interesadas la información sobre la producción artística y bibliográfica centrada en los temas de memoria. Nuestro principal objetivo es el de crear lazos entre investigadores e instituciones localizados en diversos puntos geográficos de la Argentina y del exterior.

Recibimos comentarios, consultas e informaciones en nuestra dirección electrónica: nucleomemoria@yahoo.com.ar

La preparación y publicación de este Boletín es una actividad realizada en el marco del proyecto "Memorias y elaboración del pasado reciente. Archivos, museos, imágenes y testimonios de la violencia política y la represión estatal", que cuenta con el apoyo financiero de la ANPCYT (05/33306).

Este número del Boletín fue editado por Rossana Nofal, Máximo Badaró, María Eugenia Mendizábal y Teresa Cáceres. Las correcciones estuvieron a cargo de Mariana McLoughlin.

  CONTENIDO DE ESTE BOLETÍN

  PALABRAS INICIALES
Por Rossana Nofal


 

ACTIVIDADES DEL NÚCLEO DE ESTUDIOS SOBRE MEMORIA
Reuniones del Núcleo de Estudios sobre Memoria


  MATERIALIDADES DE LA MEMORIA
Apuntes para el CCD ESMA
Por Daniel Schiavi
 
 

COMENTARIOS

LIBROS
Foguet, Hugo, Pretérito perfecto, Legasa, 1983
Por Isabel Aráoz
Nofal, Dardo, Notas sobre Matar para morir, 2006

Por Ana Verónica Juliano
Valdés, Ana Luisa, Testimonio en la lengua del exilio: Su tiempo vendrá
Por Anna Forné - Universidad de Gotemburgo, Suecia
Franco, Marina, El exilio: argentinos en Francia durante la dictadura, Siglo XXI editores, 2008
Por Nadia Tahir, Universidad París IV-Sorbonne



  ENCUENTROS Y REUNIONES

  NOVEDADES BIBLIOGRÁFICAS
Material incorporado a la biblioteca del IDES relacionado a los temas de memoria
 


 
  PALABRAS INICIALES  

Por Rossana Nofal

Este nuevo número del Boletín del Núcleo de Estudios sobre Memoria del IDES es una invitación a pensar las narrativas en torno a las memorias.

Hemos abierto preguntas sobre dos cuestiones inquietantes: la materialidad de los espacios de memoria y sus narrativas. Hemos organizado una colección de imágenes que se vinculan con las formas metafóricas del lenguaje, con las posibilidades de la poesía, con la sonoridad y los juegos perturbadores de signos que resisten las lógicas opuestas de lo verdadero y lo falso. Frente a la materialidad de lo real la literatura intenta buscar puntos de fuga y nuevos giros en la construcción de sentidos sobre el pasado. Desde dónde decir, cómo decir y qué cuentos contar.

Violencia, armas, fusiles, plumas, matar, morir, el delito y el Estado. Como una cinta de Moebius nuestro Boletín de diciembre invita a pensar en una lógica sin un adentro y un afuera definidos y enfrentados. Más allá de las tensiones entre el interior y la capital, entre las memorias locales y las memorias nacionales, entre los emblemas regionales y las lógicas centrales de las políticas de las memorias, poner el eje en los espacios de ficción implica pensar un camino en el mismo borde de la banda. Proponemos imaginar relatos que comienzan a escribirse desde cualquier punto, cuentos que se reiteran una y mil veces como las noches de Sherezade contando sus historias al Rey Shahriar.

Una literatura de voces invitadas a este convite organizan un quiebre, quizás epistemológico. Una invitación a mirar una sola superficie sin fronteras en la que los cortes generan siempre nuevas bandas entrelazadas.

 
ACTIVIDADES DEL NÚCLEO DE ESTUDIOS SOBRE MEMORIA

Reuniones del Núcleo de Estudios sobre Memoria
El Núcleo de Estudios sobre Memoria realiza encuentros mensuales donde algunos de sus miembros aportan textos propios, en realización, que son trabajados y discutidos grupalmente. En las últimas reuniones del año 2008, trabajamos con textos de Vera Carnovale, Mariana Iglesias, Viriginia Vecchioli, Teresa Cáceres, María Mendizábal, Rossana Nofal y Marina Franco.


7 de noviembre de 2008

Se presentaron los textos “Notas para una historia de la violencia en la Argentina: una mirada desde los discursos del período 1973-1976 “de Marina Franco y “Tucumán, un rumor de guerra (papeles de trabajo para discutir… y ¿desarmar?)”, de Rossana Nofal

El texto de Marina Franco nos presenta los primeros avances de su trabajo, referidos a la exploración de las prácticas y discursos de distintos actores con visibilidad en la esfera pública, respecto a la violencia política. Esta exploración se realizó en base a un primer avance de su corpus de trabajo, textos del periódico La Opinión. Franco busca problematizar y complejizar las nociones, apreciaciones y valoraciones que en el período se daba a la violencia política en sus diversas formulaciones. Con el trabajo sobre medios, Franco busca dar cuenta del campo de circulación de estos discursos. Los discursos de repudio a la violencia, por parte de casi todos los sectores relevados en la esfera pública, la condena a la subversión, la violencia como una guerra, el rol que cupo a la sociedad en el consentimiento de la violencia de las Fuerzas Armadas en 1976, son algunos de los puntos que muestran las exploraciones de la autora.

Rossana Nofal, por su parte, se pregunta sobre las voces legítimas y legitimadas para narrar la última dictadura argentina. El alcance de lo que denomina "poética de la guerra" para definir una zona particular de escritura testimonial en el corpus de la literatura argentina en contrapunto y tensión con lo local, lo regional, lo tucumano. Las distintas vertientes escriturarias, unas ligadas a la obra épica, de héroes, traidores o bandidos; otras más ligadas al cuento, fragmentario y cotidiano. Nofal se adentra a su vez en los cuestionamientos respecto a las máquinas de lectura posibles de la literatura testimonial: ¿Cómo se construye un lector extraño, un lector distinto al ficcionado por los textos?, ¿cómo se enfrenta una lectura distinta a las reguladas por el texto?


 


5 de septiembre de 2008

En esta oportunidad los textos presentados fueron “Materialidades de la Memoria”, de María Eugenia Mendizábal, y “La construcción de la nación desde el extrañamiento: el presente, el pasado y el futuro, territorios de disputa”, de Teresa Cáceres.

María Eugenia Mendizábal presentó un texto en el que, a partir de dos descripciones de situaciones vinculadas al período 1976-1983, explora los vínculos entre materialidad y memoria. La pregunta transversal es ¿qué es lo que produce y se reproduce a través de los vínculos entre las cosas y las memorias relativas a la represión sistemática desplegada por esa dictadura? Describe las trayectorias de una fotografía para presentarla como un vehículo de memoria a partir de los tránsitos que su materialidad realiza. Luego reconstruye etnográficamente un acto realizado en la ex ESMA; allí trabaja sobre la dimensión que cobran los espacios, en su materialidad en tanto "¿vehículo?, ¿soporte?, ¿productor?, ¿receptorio? de memorias" que puede ser considerada como maldita, como santa o como ambas a la vez.

Teresa Cáceres, en tanto, presentó su propuesta de investigación, en la que busca rastrear, en el intersticio de la relación entre biografías e Historia, la construcción de diversos relatos respecto a la nación. A partir de historias de vida, en el espacio cotidiano busca los indicios en la construcción de nociones de temporalidad, de sentimientos asociados a la relación con Chile o con Argentina, desde biografías subalternas al discurso hegemónico nacional en ambos casos. Las voces extranjeras, exiliadas o indígenas, serán las que narrarán diversas experiencias de "nación".
 


27 de junio de 2008

En esta reunión se presentó el trabajo de Virginia Vecchioli "Derechos Humanos y Compromiso Militante. Un recorrido por la constitución de esta causa a través del activismo de los profesionales del derecho". En su artículo, la autora busca “describir aquellos grupos y asociaciones que han hecho del derecho un principio de reconocimiento público” a partir del análisis de trayectorias sociales y políticas de los profesionales pertenecientes a organizaciones en este campo, dando cuenta de la tensión y/o complementación de sus compromisos militantes y profesionales. Busca analizar las “condiciones de posibilidad y perdurabilidad del compromiso militante” de dichos actores.
 


23 de mayo de 2008

Se presentaron los textos "El “Día del Nunca Más”. Una aproximación al sentido de la conmemoración y a las pugnas por los sentidos sobre el pasado reciente en Uruguay entre diciembre de 2006 y junio de 2007" de Mariana Iglesias y “Moral y disciplinamiento interno en el PRT-ERP” de Vera Carnovale.

El texto de Mariana Iglesias se pregunta sobre los sentidos de la conmemoración propuesta por Tabaré Vázquez del "Día del Nunca Más" y las disputas que abrió o visibilizó este hito. "¿Cómo concibió Tabaré Vázquez la conmemoración del "Nunca Más"? ¿Por qué la propuesta de "Nunca Más" del presidente generó tal discusión y rechazo por parte de diversos grupos sociales? ¿Qué visiones del pasado reciente se encuentran detrás de las críticas a la interpretación del "Nunca Más" presidencial?". A partir de un análisis de las construcción de dicho hito, de los discursos a favor y en contra, de los guiños y sentidos del pasado asociados a cada posición, la autora analiza la trama de "actores y procesos de conformación de tradiciones" en Uruguay.

El texto de Vera Carnovale explora las prácticas y normativas morales, al interior del Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP) respecto a la vida privada de los militantes. Las tensiones, la funcionalidad de la normativa, la construcción de una mora revolucionaria, sus distintas formas. El adentro y el afuera del Partido, es analizado a partir de testimonios que la autora revisa en función de reconstruir la noción del ser revolucionario del PRT desde el espacio de la intimidad.
 

 
  MATERIALIDADES DE LA MEMORIA


Apuntes para el CCD ESMA

Por Daniel Schiavi

El presente texto es una colección no sistemática, de las impresiones, pensamientos y zozobras acumuladas en tres años y medio de trabajo en el Centro Clandestino de Detención ESMA (en adelante CCD) como coordinador del Espacio para la Memoria. Desde el 1º de enero del 2005, cuando "desembarcamos" en la ESMA con un equipo de 5 futuros guías, más un grupo grande de custodia y otro pequeño de mantenimiento y limpieza, tuvimos la certeza de estar pisando una tierra magnetizada por la historia. Certeza no eufórica ni siempre presente, sino más bien callada y aparecida de improviso, como un pellizco en la conciencia.

Tomamos posesión de 8 edificios, entre los cuales estaba el famoso Casino de Oficiales. Una valla ciega, blanca, nos separaba de los marinos, que seguían ocupando el 80% del predio.

Edificios vacíos y silenciosos. Edificios imponentes en su estructura. Vaciados de vida y esquilmados materialmente, inutilizados.

En ese lugar, convertido en un fantasmagórico escenario, comenzamos a rehacer una vida, personal y colectiva. Cotidiana y transhistórica también.

La dificultad de narrar lo sucedido en el CCD se ha trasladado a estas notas. Lidiar con la reconstrucción de una historia arrasada, donde los datos y los detalles llegan como meteoritos desde el espacio profundo y obligan las más de las veces a una reinterpretación del conjunto, han vuelto inciertos y erráticos los pasos. Sin embargo, los pasos se dieron, y se dan.

Esta extracción de "cuaderno de notas" obedece, por lo tanto, a un deseo de expresión de las pequeñas cosas… y las grandes, pescadas en el flujo del cotidiano transcurrido. Están agrupadas en torno de algunos problemas e imágenes que suscita este lugar. A saber: el relato, la historia y las historias anudadas en el contar, la exigencia de decirlo todo -o la urgencia si se quiere-, la conveniencia de callar y las bondades del silencio.

Algunas imágenes asociadas al CCD que fungen como paisajes desde donde se invita a contemplarlo. Algunas zozobras de lidiar con la muerte y con el tiempo pasado.

Y una proposición de "sepultura". La escena tan temida del duelo imposible y un acercamiento personal al asunto.

“Por más que heredemos de los afortunados
hemos tomado de los derrotados
lo que tuvieran para dejarnos – un símbolo;
un símbolo perfeccionado en la muerte.”
T. S. Eliot

IMÁGENES
Imagen 1


En la película "El Director de Orquesta", de Andrzej Wajda, un famoso director de orquesta vuelve a su ciudad natal en Polonia, una ciudad de provincias, luego de un largo alejamiento. Allí está la orquesta local, que está preparando la 5° Sinfonía de Beethoven para ser ejecutada en la capital, Varsovia. Hay mucho nerviosismo. El director a cargo contribuye a este malestar porque amedrenta a los músicos, los presiona, y sobre todo, los subestima. La 5° Sinfonía tiene un famoso arranque que la hace reconocible al instante: cuatro "ataques" contundentes, el "cha- cha-cha-chaaan". Pues bien, este director, vuelve una y otra vez sobre este motivo, porque juzga que los músicos no saben interpretarlo como debe ser. Él les dice que esas notas imperiosas son El Destino Que Llama a Sus Puertas, y que así deben sentirlo. Él "sabe" lo que significan y se lo revela a la orquesta. Sólo hay que obedecer. Por supuesto, la cosa empeora. El director se enferma de impotencia y amargura y es reemplazado por este anciano director, de visita casual en el lugar, al cual se le ofrece tomar la batuta a pocos días del estreno. El hombre va y les dice: los cuatro golpes iniciales de esta sinfonía van dirigidos a uno y cada uno de ustedes en forma personal. Es en vuestro interior donde deben buscar la respuesta de qué significan.

O sea, renuncia a pronunciar la Verdad sobre el Significado desde su posición de poder y lo deja librado a una interpretación múltiple y singular. Este fragmento de la película, que es más compleja en su argumento, me parece interesante como imagen para la tarea que nos ocupa. La "Obra" en este caso es la ESMA. Nuestra responsabilidad, y por qué no, nuestro arte, es hacerla sonar en toda su riqueza y complejidad. Pero esto no puede entenderse como un control absoluto sobre las interpretaciones. La ESMA se asemeja a esos cuatro golpes sonoros. Por su historia, suena como una llamada, un alerta. Pero ¿quién golpea?, ¿quién llama?

Imagen 2
La ESMA como geiser. O todos los CCD del país.

¿Qué es un geiser? Un afloramiento de agua hirviendo, a veces, sólo chorros de vapor, que brota de la tierra profunda. Emerge con violencia hasta alturas considerables y luego se apaga, en intervalos periódicos. Explota y al explotar se alivia.

El geiser de los CCD es de materia histórica y su presión y temperatura están dadas por sus muertos. Cada vez que es visitado, explota. Y al ser mirado, se alivia. Todo lo invisible, lo callado, lo ocultado, los nombres de los cautivos, su sufrimiento, el paradero desconocido, los cuerpos insepultos, se cuece en las ollas enterradas de la ESMA. Y emerge como aguja de vapor frente a los ojos de los que quieren ver. Geiser, y no abismo ni fosa, otros posibles topológicos. Estos son concavidades pasivas donde sólo se puede caer. El Geiser trae de lo profundo a la superficie y vuelve a lo profundo, en forma incesante. Como figura, sólo pide ser mirado para activarse. Y los ojos se abren y se cierran con él.

Imagen 3
Cuando los marinos terminaron de irse del predio, luego de tres largos años de desalojo, tuvimos la clara sensación de una batalla ganada. Más bien, caímos en la cuenta de la magnitud de lo que había sucedido. Con una gran sorpresa, estábamos solos en la ESMA.

Fue una enorme emoción mezclada con extrañeza: pero, ¿esto es nuestro sin haber disparado un sólo tiro? ¿Acaso esta ocupación, no hubiera significado una batalla campal en términos militares, con cientos de muertos? Estas preguntas se respondieron amargamente solas: sí, allí están los cadáveres. Sí, estar aquí le costó a los argentinos miles de muertos, 30 años atrás.

Una batalla militar perdida en el pasado y una batalla política ganada en el presente. Temporalidad extraña la de estos sitios, como suspendida. Conquista de la política sobre las armas, y también "empoderamiento" de los civiles frente a los militares. Tomar posesión de una de las estructuras del Estado más ominosas y alejadas del común, como es una institución militar.

Estar adentro y ser nosotros. Habitar con mansedumbre, como civiles, un emplazamiento militar. Convivir con las jaurías de perros, dejar a los horneros construir sus nidos en los símbolos patrios y los frontispicios, dar de comer a los gatos.

Imagen 4
El CCD debe integrar al modo chino a los opuestos vida -muerte. Ni la posición de que allí sólo debe haber muerte ni la posición contraria de que allí sólo debe haber vida. O llenamos el predio de soles pintados y organizamos kermeses o lo dejamos vacío y desolado como un camposanto. Convivamos con ambos polos, sin negar ninguno. Oscilemos entre ambos, "vayámonos a un extremo" sin temor, que el otro extremo se encargará de regularlo. Unidad de los contrarios. Oscilación. Pensamiento de los extremos, que es lo que le conviene a un sitio de memoria.

Filosofía del relato

Lo que sigue es una colección de citas tomadas en cuaderno, que a veces no tienen referencia de autor -pero van entrecomilladas- con algunas sentencias cortas, a modo de aforismos. Conjunto agrupado en torno a una mirada o filosofía del relato. Estamos hablando del relato oral de lo sucedido en el CCD, realizado por un guía. Esto es, de una narración encarnada y a viva voz, a través de salas, pasillos y escaleras.

Varias de estas citas redondean una intuición, a saber: que al CCD le sobran significados, y que lo que pide es una operación de resta más que de suma. Es un lugar muy hablado que se presta fácilmente a la manipulación. Entre otras tentaciones está la de presuponer empatía con el lugar por parte de los visitantes, o apelar a su buena conciencia, o descansar sobre sus emociones más obvias.

"No es la violencia lo que aquí está en juego. Este no es un museo sobre los '70, ni sobre sus causas, ni sobre las Malvinas, ni sobre Martínez de Hoz. No es un museo que necesite polemizar ni sostener un debate. Sólo debe mostrar y demostrar la naturaleza del dispositivo, de la mecánica del crimen, como tan bien se dijo en el acto del 24 de marzo de 2004. Esta ostensión se convierte en un símbolo, en un punto de partida para la convivencia en este territorio, el nuestro, que no ha dejado de sernos lacerante." Alejandro Kaufman

"Así como es necesario al orden la violencia para que él sea instituído, así hay que guardar la memoria de la violencia para que el orden sea preservado."

"... Sin duda debemos decirlo aquí: hemos elegido la miseria, a fin de vivir en la única sociedad que nos conviene. También porque es el único lugar del ejercicio enérgico de la palabra, en el fondo del pozo. Además, porque al empezar de abajo se tiene alguna posibilidad de subir. Por último, porque el oro se hace con el plomo."
Francis Ponge

"... sólo los medios pobres (los más pobres) tienen la virtud de operar la ruptura. Los más ricos tienen demasiado sentido, se interponen entre nosotros y lo desconocido." Simone Weill

Refiriéndose al periódico, Walter Benjamin dice:
"Cada mañana nos instruye sobre las novedades del orbe. A pesar de ello somos pobres en historias memorables. Esto se debe a que ya no nos alcanza acontecimiento alguno que no esté cargado de explicaciones. Con otras palabras: casi nada de lo que acontece beneficia a la narración, y casi todo a la información. Es que la mitad del arte de narrar radica precisamente, en referir una historia libre de explicaciones. Ahí Lesskow es un maestro (piénsese en piezas como El engaño o El águila blanca). Lo extraordinario, lo prodigioso, están contados con la mayor precisión, sin imponerle al lector el contexto psicológico de lo ocurrido. Es libre de arreglárselas con el tema según su propio entendimiento, y con ello la narración alcanza una amplitud de vibración de que carece la información". Walter Benjamin

"Herodoto no explica nada. Su informe es absolutamente seco. Por ello, esta historia aún está en condiciones de provocar sorpresa y reflexión. Se asemeja a las semillas de grano que, encerradas en las milenarias cámaras impermeables al aire de las pirámides, conservaron su capacidad germinativa hasta nuestros días." Walter Benjamin


"... ya que la explicación, al atribuir a la cosa toda una historia (de causas, motivos, etc.) acaba por sustituir la cosa por la historia (…) un modo descriptivo que permita que las cosas se mantengan con toda su solidez y consistencia frente a nuestro modo de representarlas y que no se pierdan en la parafernalia explicativa". Ludwig Wittgenstein


La verdadera ley es una ley no escrita, porque la letra mata.
Resistir la tendencia idolátrica de la palabra.
No fijar un punto de vista. Aspirar a la neutralidad.
Crear un ambiente moralmente neutro.
No construir sobre el relato más de lo que éste puede soportar.
Hacer guardia en un lugar de catástrofe. Estar para cuidar y hacer compañía.
Vigilia y vigilancia. Ser los ojos de la ruina.
Visita a la ESMA: descenso por el corazón, ascenso por la inteligencia.
Mostrar lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros.
Combatir la indiferencia frente al destino de los demás.
Sin embargo, no dar por supuesta una antropología optimista de nuestra parte:

"El ser humano es un agregado de cualidades mórbidas, de ambición y celos, de envidia y sed de venganza, de superstición, de desesperación y hasta de crueldad; incluso en la compasión se fundiría la sensación agridulce con un maligno bienestar." Montaigne

Entre sentir y entender
Flores
Flores atadas por la gente en las rejas. Espontáneamente. Ramos de fresias. Rosas. Ramos de claveles. Una mujer pide que su ramo sea atado al mástil de la bandera. Aparece una rosa en un atril del sótano del Casino de Oficiales. El cartel está ubicado dentro de una habitación de techo bajo. Es un texto que indica que allí había una escalera que fue destruida ante la visita de la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) en 1979. Por qué una flor allí, en un lugar de tránsito de los secuestrados ¿Por Rodolfo Walsh, que se dice fue visto cuando lo descendían ya muerto o medio moribundo? ¿Por otro secuestrado, que no conocemos? ¿Por algo que allí ocurrió y forma parte del secreto que guardan estos lugares? La rosa siguió allí hasta marchitarse. Nadie se atrevió a sacarla hasta que se volvió irreconocible.

Velas
Visita de escolares. Chicos que por excepción son de 10 y 12 años. Finalizando el recorrido, cuchichean entre ellos acerca de una aparición. Dicen que al salir del área llamada Capucha vieron una cruz en el piso hecha de velas, que no estaba cuando entraron. Claro, son chicos muy chicos, fantasean. Esta es la prueba de que no está bien que visiten el CCD pibes de su edad. Luego, un profesor se acerca y lo confirma: sí, él también la vio. Y que no estaba cuando entraron. Efectivamente, subiendo las escaleras hasta el tercer nivel, entrando en capucha, dentro de un "camarote" o celda, allí estaba la cruz encendida. Pero ¿quién la puso? ¿cuándo? Al día siguiente, la verdad se revela. Un familiar de desaparecidos en la ESMA, hizo una visita no programada, pero acompañado por un guía. En un momento pidió estar solo y furtivamente colocó estas velas en homenaje a sus parientes, o en consuelo por todos los que pasaron por allí.

Figuras
Aparecen dos paltas trabajadas como rostros, sobre un pliegue de pared del Casino de Oficiales. Decoradas con cintas, piedras y palillos. Autor desconocido. Queda tirado en el pasto junto a la reja del perímetro, un cartón con la foto de Aimé Peirano, una chica desaparecida en la ESMA. Hay un dibujo muy difuminado y de grandes proporciones de un rostro enigmático, en uno de los cuartos del pañol, en el tercer nivel del Casino de Oficiales. Un custodia comenta que hay una mancha sobre una pared interior del Casino de Oficiales que se agranda y se achica según el día.

Voces y Apariciones
Fantasmagoría propia de un lugar semejante, para algunos es el modo en que se deja sentir el empuje y la presión de los desaparecidos. Imposibilidad de estar a solas en un edificio. Gritos y susurros en los pasillos. Puertas que se cierran. Apariciones en escaleras. Una niña rondando por el parque de noche. Edificios animados. Vistos y oídos por diversas personas, aquellos "pobres de espíritu" que quería el cristianismo, o los humildes y descamisados de Eva, y también por los instruidos, pero sensibles al más allá. Fantasmagoría propia y también "del enemigo". Sabemos de relatos pre-existentes a nuestra llegada que circulaban entre los marinos acerca de mujeres en camisón y ensangrentadas que penetraban por las paredes. Llantos de bebés. Algunos suicidios en garitas de guardia nocturna.

"Santuario"
Hay una corriente secreta y poderosa que corre paralela a la corriente de la superficie, fría y racional. Un flujo caliente y amorfo que apela a las sensaciones y los movimientos del plexo solar, llámese corazón y bajo vientre. Va por debajo, porque en gran parte, no tiene reconocimiento. Es furtiva, tímida, alejada de la actividad ordenadora de la razón. Esta corriente va al encuentro de los seres queridos sin esperar visas ni pasaportes. Sus materiales son el amor y el miedo, la fragilidad, la desaparición y la propia desaparición. Bastaría con reconocerla, aceptar que trabaja con nosotros día a día, para darle dignidad. El CCD es un lugar sagrado porque hubo desaparecidos. Y es el último lugar donde fueron vistos con vida. No hay más que dar curso al sentimiento postergado de reencuentro con las víctimas. Para ello habría que considerar un lugar dentro del predio que pudiera consagrarse a rendirles homenaje.

Un lugar donde pueda reflejarse la intersección del muerto con el vivo en una forma íntima. Un lugar donde se pueda llorar, rezar y pensar. Un lugar donde se pueda hablar con los muertos. Y aquí hablamos de lo muerto de los desaparecidos. Insistimos en ello. Usamos la palabra muerte y muerto. Porque la innegable y poderosa politicidad de su actividad continúa en el presente y los hace "estar vivos". Pero no tanto, como para descorporizarlos y no lamentar su suerte en lo que la historia tiene de contingente y no asegurado. Fueron asesinados por perseguir una causa justa. Pero fueron asesinados. Y se llamaban con un nombre único, y tenían una vida única también. No es un cementerio: si no hay cuerpo, no hay sepultura. Aunque esto está contemplado en el arte funerario en la figura del cenotafio. Así se llama a la lápida que no contiene un cadáver. ¡Paradojas macabras, es la sepultura típica para los tragados por el mar! Pero es un desafío para nosotros darle un nuevo nombre. Así como es nuevo el predio como sitio de memoria. Así como estamos en un proceso de invención con respecto a todos estos temas en la Argentina.

La falta de sepultura podría ser paliada con este nuevo sitio, inédito, y darle al lugar, de por sí vacío y fantasmagórico, una presencia de lo humano "sintiente" s un problema de expresión, de habilitar un lugar plenamente expresivo del drama político, generacional y personal que lo acaecido representa.

El emplazamiento: quizás pueda ser el grupo de eucaliptos que está entre el Casino y la Enfermería. Un lugar a cielo abierto y rodeado de árboles. Es hora de intentarlo. Superando la invisibilidad, la indecibilidad, la irrepresentabilidad. Dándoles nombres al calor, al espacio y al silencio. Calor a los desaparecidos haciéndoles compañía. Espacio para acogerlos y retomar una nueva conversación, íntima y colectiva a la vez. Silencio para que los sentidos callados broten.


Los Esmáticos


Abrigados por moras pendulantes
Y píos serruchados
Los esmáticos moran
Clavados por los pies
Y yacen
En las ollas de la esma.

Yacimientos de los esmáticos,
Fiscales
Pétreos,
Empetrolados por el lodo de la historia.

Usan la mora para morar
Y los yacimientos para yacer.

Allí,
Hablando de una cosa
Se habla de todo.
Allí, mirando un gránulo de tierra,
Se ve toda la Tierra.
Ollas de la esma
Hoy vueltas al revés (signo inequívoco de un duelo y una discordia)

Ahora solo queda velar y hacer compañía.
No es poco.
Antes se llamaba amor.

 
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LIBROS

Foguet, Hugo, Pretérito perfecto, Legasa, 1983


 
Por Isabel Aráoz

Son escasos los lectores que conocen al escritor tucumano Hugo Foguet. Su obra es casi inhallable y los itinerarios de circulación son exiguos.

Hugo Ramón Foguet nació en la ciudad mediterránea de San Miguel de Tucumán (Tucumán, Argentina) en 1923 y murió en 1985. En su vida confluyeron dos oficios, fue marino y escritor. El viaje ha significado la condición fundamental de su producción literaria por casi tres décadas desde su primer cuento "Fantasmas" publicado en el diario La Gaceta en 1956. Con la novela Pretérito perfecto obtuvo el Primer Premio Bienal "Pablo Rojas Paz" en 1982; el jurado estuvo conformado por María Angélica Bosco, Enrique Pezzoni y María Esther de Miguel. Un año después, por intermedio de Jorge Lafforgue, la novela fue publicada por la editorial española Legasa en una colección de escritores latinoamericanos.

Pretérito perfecto
no es un texto de fácil entrega para el lector. Sus espesas 429 páginas invitan a sumergirse en la aventura del lenguaje, a la complejidad de su trama, en los más diversos y extravagantes personajes en una polifonía orquestal. Una novela "conversada" en la que parece que no sucede nada pero que va deshilvanando múltiples argumentos e historias.

La primera parte de la novela se inicia mediante un "te cuento… porque precisamente es el último día del siglo". Visión onírica de un Apocalipsis demasiado cercano desde la voz narradora de uno de sus personajes, Max o Maximiliano Vacaflor. Pero ese sueño no es sino el verdadero rostro de los acontecimientos que suceden en el tiempo presente de los personajes: "…hay líos en la Ciudadela, la calle está tomada y nadie puede acercarse al altar de la Difunta Correa. Y escupo. Usan gases vomitorios y las itakas. En la 25 cortaron la luz y a los bebés los sacan de las casas porque se ahogan. Están despanzurrando las barricadas con topadoras" (pp. 20). La novela cuenta, entre otras historias, un momento decisivo en el devenir histórico de la provincia y del país, el tucumanazo; el texto se abre a lo político e interpela la historia reciente.

La segunda parte de la novela desarrolla una serie de interminables entrevistas que el personaje- narrador Ramón Furcade le hace a una anciana decrépita, Clara Matilde de la Concepción Paez Navarro Sorensen, en busca de un tiempo perdido y clausurado. Mediante el artilugio de gaznates y oporto, comienza a darse cita aquella belle époque de la provincia que mostrará también sus miserias y sus silencios. El texto reconstruye esos tiempos pasados, con el continuo contrapunto de los ruidos del presente: la revuelta, las barricadas de estudiantes y las fuerzas del orden. Crónica de los sucesos que se escuchan detrás de la ventana del cuarto de la anciana: "Es el ahora. El ahora reventó a 50 metros escasos; un cóctel molotov que también lo sabía y era de este lado del cancel, y del otro lado, después de la mampara; podía adivinar un patio ya lejano, con aljibe con mayólicas y un jazmín esperma que era como un camino de santiago cuajado de estrellas en el lienzo oscuro y mohoso, de la pared, quizás unos cincuenta años atrás y no metros, otra medida de tiempo, otro mundo, otra ciudad, un lugar donde nunca le tocó vivir y a pesar de todo el mismo lugar, la misma ciudad, el mismo mundo. Del otro lado de la calle los estudiantes intentaban cambiarlo" (pp. 43).

En la tercera parte, otros personajes irán completando el complejo árbol genealógico de esta tradicional familia provinciana, desde el patriarca Carlos Sorensen hasta las últimas semillas que son Solanita y Celita, bisnietas de Clara Matilde. Los relatos de vida de cada uno de sus miembros con sus excéntricos deseos y temores (Carlos Wenceslao, Máximo José, Raquel del Busto, Gervasio José y tantos otros) se irán develando ante el lector como "secretos de familia". Mientras tanto, afuera en las calles, en los típicos bares tucumanos (Bulevar Sarmiento, La Cosechera, El alto de la lechuza) los personajes de Maxim, Arturo, Patricio, La Negra, Laura Wheighan, el ingeniero Jorge Federico Weighan, Martha con hache, el Crítico de Buenos Aires, se dedicarán a vivir la ciudad con sus singularidades y horrores. Siempre discutiendo, siempre teorizando sobre cosas tan disímiles como el amor, la política, la literatura, los ovnis, el origen del mundo, el erotismo, la psicología, etc.

Múltiples tiempos se cruzan en el trasfondo novelístico: el esplendor azucarero y el primer trapiche, la llegada de inmigrantes, los gobiernos del Centenario, la peste del cólera, los últimos días del gobierno de Octaviano Vera, el '45, los estudiantes resistiendo en la Quinta agronómica, las marcas de ovnis en Tafí Viejo, el ejército que reprime en la villa Ceferino Namuncurá. Contrapunto hecho de múltiples memorias que recrean un mundo lleno de experiencias cotidianas, íntimas, afectivas y funestas. Se mezclan tanto las recetas de la cocina regional norteña, algunas costumbres de etiqueta, la fisonomía de las calles a la llegada del primer tranvía a la ciudad como las barricadas, las pintadas, la arenga del coronel Franco della Rota a los estudiantes y el estudiante muerto de un tiro, entre otros sucesos.

La novela concebida como "aventura del lenguaje", recupera el espesor de una literatura que sale de los límites de la "comarca" y se apropia de un linaje universal de la mano de Proust, Joyce, Lezama Lima, Faulkner, entre otros. Su escritura pretende salirse de los moldes de un mal entendido "regionalismo" como sinónimo de "color local" y lo consigue. El texto nos interpela con una serie de preguntas: "¿Dónde está la novela que vamos a escribir? La que sin querer estamos escribiendo" (pp. 131). y entonces Pretérito perfecto es esa novela que "estamos escribiendo" mientras la leemos. Hechas (la novela y la ciudad) de una mezcla de lo rural y lo urbano, lo tradicional y lo moderno, lo mítico y lo secular, de la sociedad tradicional y la sociedad de consumo. Un San Miguel de Tucumán un poco afrancesado también es la imagen de una periferia que oscila entre la euforia y la disforia. Esta ciudad que es "como un lunar en cierta parte" es su personaje central.

El lector tendrá a su disposición una enorme máquina narrativa que se despliega en un sinfín de aristas y rincones exquisitos de lenguajes, historias y personajes. Calificada como una novela ómnibus en el sentido de que despliega todo un mundo narrativo, el escritor afirmaba: "Lo de ómnibus puede aplicarse al tamaño; es una definición que me gusta. Es ómnibus porque puede subir todo el mundo y bajarse cuando quiera. Hasta puede sacar boleto de ida y vuelta". Entonces, invitamos al lector a sacar su propio boleto de viaje.


 

LIBROS

Nofal, Dardo, Notas sobre Matar para morir, 2006


 
Por Ana Verónica Juliano

“Menos mal que la muerte nos equipara.
Es lo único democrático y justo que existe”
Matar para morir. D. Nofal

Matar para morir (2006) es la última novela de Dardo Nofal, escritor y periodista del noroeste argentino. Su producción narrativa ficcional (constituida, también, por las novelas Una lágrima por el cóndor de 1995 y La prisión de Bautista de 2001, todas ellas publicadas por Ediciones Corregidor) se inscribe en el vasto y desplegado campo cultural latinoamericano y halla evidentes filiaciones con aquellos textos que encuentran su significante emblemático en el terror de Estado ejercido por las dictaduras en América Latina.

Como rasgo general que define la poética del autor, advertimos en su producción que las fronteras genéricas tienden a borrarse a partir del entrecruzamiento de diversos discursos y registros. De fuerte gravitación política y fundadas en un gesto desacralizador, sus novelas proponen una revisión crítica de los hechos recientes y aportan interpretaciones alternativas al discurso hegemónico, a fin de contribuir a la restitución del tejido social lacerado por la última dictadura.

Del mismo modo que las novelas que la preceden, Matar para morir encuentra, en el espacio del noroeste argentino, una doble posibilidad: en primer lugar, la puesta en evidencia de sociedades contradictorias, a partir de “historias mínimas” que funcionan en clave metonímica (problemáticas particulares que remiten a un todo), y, en segundo lugar, la resistencia a un orden global, tendiente a la homogeneización, desde un espacio y un lenguaje periféricos, sin que la marcada localización socio-geográfica conlleve la opacidad en el discurso ni la dificultad en la decodificación.

Un asesinato (el de la tía Mina) reúne a Leo y Omar, dos hermanos que llevan, al menos, diez años de silencios (a causa del amor de una mujer) y diferencias ideológicas. La novela se inicia con el diálogo entre ellos, a partir del cual sabemos que Leo formaba parte del Ejército Revolucionario del Pueblo y que Omar es un profesor universitario, cuyo perfil responde más bien al de un pacifista. Sin embargo, ambos funcionan –desde la antítesis– como imagen especular; como opuestos complementarios desde la carencia.

En esta arena de lucha ideológica que es la novela, se discurre en torno a la legitimidad de la revolución armada, a las posiciones asumidas por los distintos grupos durante la dictadura militar, a la figura de Perón, a gremialistas, a obreros, a dirigentes políticos y empresarios (qué fue de unos y otros), al papel de la educación, resemantizándose el antiguo debate de las letras y las armas (1).

La sospecha del crimen recae sobre los hermanos. La “investigación” es llevada a cabo por un agente de la policía federal, “el Rengo”, quien había operado activamente durante la dictadura. Omar es eximido y tratado con beneplácito mientras que Leo, en su carácter de ex “comandante de la guerrilla en la región Noroeste”, “hábil, dotado para la estrategia, pero sobre todo de una crueldad sin límite”, es inculpado y acusado de querer rearmar una guerrilla que “pueda alterar con hechos brutales la vida democrática y pacífica de los argentinos”. Sabemos, por otro lado, que el asesinato de la tía Mina es una emboscada para hacerlo caer, por una “cuenta pendiente del pasado”: la memoria del cuerpo, marcado de por vida por la renguera.

El uso estratégico del género policial, aunque en clave paródica al invertirse las preceptivas que lo definen, pone de relieve la figura de un Estado delincuente y corrupto así como el accionar fuera de la ley de sus aparatos represivos. Se arroja, también, una mirada y valoración críticas sobre los medios de comunicación masiva en tanto “formadores de opinión pública”.

En el enrevesado juego de poder de “perseguidor-perseguido”en el cual, Leo (o “Coco”) y “el Rengo” intercambian los roles permanentemente, se dirime mucho más que el saldo de una deuda. Es la metaforización de un estado de pugna ideológica que persiste en el presente y que sólo puede ser resuelto para ellos con la muerte. Leo, que antes había sido emboscado, entrampa al Rengo y lo mata, bajo su ley: la de las armas, haciendo luego lo propio consigo mismo. Mata para morir, aunque ya se considere “muerto hace mucho”.

Pese a que la muerte da inicio y fin a la novela y la recorre íntegramente, en las cartas que deja a sus primos Rodrigo y Paulina (quienes le dieron asilo en Metán cuando se hallaba prófugo de “la justicia”), al fiscal y a su hermano, se vislumbra un atisbo de esperanza y un pedido claro: que la muerte sea aleccionadora y, por ella, aflore la memoria. Matar para morir es, pues, una propuesta de lectura del presente, entendido como continuum histórico (sin caer en una lógica mecanicista y unicausal).

La literatura se filtra por las grietas del tejido social otorgando sentido a la experiencia. De allí se deriva el valor de esta obra que, desde un lugar de enunciación descentrado, contribuye al autoconocimiento social a través de la puesta en escena de un conflicto vivo, latente e irresuelto.


Es interesante el repertorio de lecturas que conforman el “archivo” que revisan los personajes en la obra. Además de la teoría política, la filiación con textos que significaron una fuerte ruptura con el statu quo (Los miserables de Víctor Hugo, Crimen y castigo de Dostoievsky, El proceso de Kafka, Los lanzallamas de Arlt) es explícita y deliberada.



 

LIBROS

Ana Luisa Valdés, Testimonio en la lengua del exilio: Su tiempo vendrá

 
Por Anna Forné - Universidad de Gotemburgo, Suecia

Suecia fue uno de los países europeos que abrió las puertas a los refugiados políticos uruguayos durante los años de la última dictadura; en 1980 vivían en Suecia 1876 personas de nacionalidad uruguaya . Después de treinta años en el exilio sueco, la escritora uruguaya-sueca Ana Luisa Valdés publica Su tiempo vendrá(1). A grandes rasgos, el texto de Valdés se amolda según el protocolo literario que el género testimonial latinoamericano ha ido definiendo a partir de la institucionalización del género por Casa de las Américas en 1970. Desde el prólogo la autora define el pacto de lectura y clausura las interpretaciones del texto, todo según la fórmula testimonial: «Este libro no debe leerse como una autobiografía, tampoco como un documento, es un híbrido entre la ficción, la memoria colectiva y el examen de conciencia.» (pp.7).

La escritura paradigmática en el Uruguay posdictatorial para narrar la lucha guerrillera y las memorias de la represión es la literatura carcelaria. Esta serie narrativa se inscribe en el corpus testimonial latinoamericano, así también el relato reciente de Ana Luisa Valdés. Si bien Valdés en el prólogo intenta establecer otros vínculos literarios e inscribirse en la tradición literaria de las memorias de la distancia de Imre Kertész, las pautas de lectura establecidas en el mismo junto con la obligatoria dedicatoria a las compañeras solidarias de la cárcel y la reproducción de ciertos núcleos temáticos, insertan el texto en la serie carcelaria testimonial uruguaya.

La novela testimonial de Valdés se construye en forma de una serie de fragmentos en retrospectiva en los que por un lado se representan las experiencias más remotas de la represión y de las cárceles de la dictadura uruguaya, propias de narradora-protagonista. Por otro lado están los cuentos de la historia más reciente de la protagonista sobre los viajes que hace a otras partes del mundo, donde se encuentra con personas que como ella misma sufrieron la persecución, el encarcelamiento o el exilio. Esta inserción de unas vistas a la memoria colectiva más allá de las fronteras nacionales en algún sentido reduce la singularidad de la experiencia colectiva uruguaya y la propia de la autora, y momentáneamente se extravía el relato de Valdés del protocolo testimonial-carcelario uruguayo que siempre se inscribe y se escribe desde el lado de acá, del muro o de la frontera (2).

Desde el capítulo inicial ,“El comienzo”, se instala el vaivén temporal cuando Valdés narra cómo al no poder deshacerse de unas polillas instaladas su despensa empieza a reflexionar sobre el encierro: «Qué raro, hubo un tiempo en el que extrañaba a las moscas, e incluso las polillas hubieran sido un punto a favor en mi vida, cuando estaba en una celda de rigor en mi antigua patria y recorría con mi mirada las paredes de metal.» (pp.11).

Aparte de la distancia temporal, en el testimonio de Valdés se añade el idioma como factor distanciador. Al tomar la decisión de escribir sus memorias en el idioma del exilio, Valdés no solamente excluye un grupo grande de lectores sino que también evita inscribir sus memorias en una importante práctica nacional contemporánea. En cierto sentido se podría decir que la voz de Valdés, a causa de su elección idiomática, se desprende y se despoja del coro de voces ritualizadas sobre la experiencia carcelaria y como corolario rompe el silencio sobre la traición, inscrito en el relato colectivo sobre la represión. Si en el testimonio carcelario canónico nadie se quiebra, y por tanto nadie habla, en “Su tiempo vendrá” la narradora-protagonista-autora no solamente confiesa la quiebra, sino que además señala a quién traicionó (en el capítulo “Isabel”) y por quién fue traicionada. Parece que según el imaginario católico de Valdés, que fue alumna de un monasterio alemán en Montevideo, la confesión y el examen de conciencia conlleva el perdón y la reconciliación. El testimonio de “Su tiempo vendrá” podría entenderse como un substituto de la confesión, pues, en el capítulo “La confesión”, Valdés narra que su último intento de confesarse fue un fracaso ya que su iglesia «en definitiva había tomado el partido de los victimarios» (pp. 49).

En muchos aspectos, el texto de Valdés recupera una serie características emblemáticas del testimonio carcelario uruguayo. Si bien Su tiempo vendrá inscribe en el protocolo las experiencias del más allá de la frontera y en el idioma del exilio, leyendo el texto desde el acervo testimonial uruguayo no me parece un texto que aporta facetas nuevas substanciales a la serie. Leyendo en sueco desde Suecia, incluso me parece que hay una laguna importante e inexplicable: la ausencia de la experiencia del exilio.

El título sueco es Er tid skall komma (Estocolmo: Ordfront, 2008). Todas las traducciones son mías.

En fragmentos con títulos emblemáticos como por ejemplo Solidaridad (114) Hambre 120, Otras cárceles/Cárceles de otros (88), Mínimo común denominador (118).

 

LIBROS

Franco, Marina Franco, El exilio: argentinos en Francia durante la dictadura, Siglo XXI editores, 2008


 
Por Nadia Tahir, Universidad París IV-Sorbonne

El libro de Marina Franco sobre el exilio argentino en Francia durante la dictadura conjuga una importante labor de entrevistas con un minucioso trabajo de investigación en archivos tanto en Francia, como en la Argentina. Las permanentes referencias a los entrevistados subrayan que el primer sujeto de esta labor es “una experiencia colectiva y humana” representada por los “emigrados políticos” argentinos. Señalando desde un principio que se trata de un reducido grupo de personas, sin un peso político e intelectual significativo en relación con otros exilios, la autora logra demostrar que su importancia reside en “su resonancia política”. Su análisis de los discursos presentes en la Argentina nos permite entender que los imaginarios fomentados por el poder militar han querido convertir a los exiliados argentinos en Francia, “el país de los derechos humanos”, en una verdadera amenaza para su propia nación. Por otra parte, para los numerosos sectores que ayudaron en Francia a los exiliados argentinos, como al resto de exiliados latinoamericanos, eran víctimas de una dictadura. Para alejarse de la primera visión y seguir beneficiándose de las ayudas que aportaba la segunda, los exiliados tuvieron que silenciar su militancia de origen. Este silencio les llevó de a poco a orientar sus reclamos hacia la defensa por los derechos humanos apoyando el movimiento de derechos humanos en la Argentina. Dicho así, pareciera que esta nueva actividad fue el fruto de una estrategia de supervivencia. Pero lo que bien señala Marina Franco es que los exiliados argentinos operaron “un cambio ideológico progresivo en el cual esos derechos [humanos] se constituyeron en el primer contenido político justamente porque eran el instrumento de lucha contra la dictadura militar”. La lucha para los derechos humanos fue entonces la “continuidad de la militancia” dentro de un contexto en el que no siempre se les entendía y muy atravesado por las dificultades de procesamiento del pasado militante.

Francia a finales de los años ‘70 y principios de los ‘80 se convierte en el escenario de uno de los mayores boicoteos al Mundial de Fútbol de 1978; muchos exiliados argentinos no participan de este boicoteo. Asimismo, durante la Guerra de las Malvinas en 1982, muchos argentinos en Francia apoyaron el reclamo nacional por las islas. Analizando con detalle estos “momentos críticos de la historia argentina” la autora demuestra que rasgos y reclamos ligados a la cultura y a la historia argentina no fueron entendidos por un espacio cultural ajeno como lo era el francés. Al procesar los numerosos imaginarios y tópicos que circulaban en Francia y en la Argentina, Marina Franco explica cómo éstos enmarcaron la acción de los exiliados argentinos y alimentaron las visiones que tenían de sí mismos: “privilegiados” en “un exilio dorado” para el régimen militar; “víctimas” para los franceses; “traidores” para algunos grupos de militancia de origen; culpables de abandonar a los seres queridos y a los compañeros ante sí mismos.

Y uno de los mayores méritos de este trabajo es el de señalar la fuerte persistencia de estas visiones en las declaraciones de los que se fueron a Francia durante la dictadura. Si bien el libro se centra en el período que va de 1976 a 1983, la autora señala que “las vivencias personales del exilio, empezando por las de la militancia, siguen [hoy] rodeadas de silencios selectivos fuertes”. La importancia de estos silencios tiende a demostrar que, a pesar de las numerosas voces que circulan en referencia al régimen de 1976-1983, sigue habiendo ausencias. Dentro de la importante labor historiográfica sobre el pasado reciente en la Argentina, trabajos como el de Marina Franco contribuyen a indicar que todavía quedan prácticas y discursos significativos por procesar.


 
 
  ENCUENTROS Y REUNIONES 
La gravitación de la memoria: Testimonios literarios e institucionales de las dictaduras en el cono sur”.

Por Teresa Cáceres y María Eugenia Mendizábal


Bajo el título “La gravitación de la memoria: Testimonios literarios e institucionales de las dictaduras en el cono sur”, se llevó adelante el Workshop de investigadores jóvenes desde el 15 al 19 de setiembre de 2008. La reunión tuvo lugar en el Departamento de Lenguas Romances de la Universidad de Gotemburgo, Suecia. El encuentro se realizó en el marco del Programa Internacional de Investigación promovido por el “Institutional Grants for Younger Researchers”. The Swedish Foundation for International Cooperation in Research and Higher Eduacation", con la coordinación de Anna Forné, Rossana Nofal y Máximo Badaró.

Durante una semana, los participantes del Workshop, trabajamos sobre textos de colegas provenientes de diferentes disciplinas (Literatura, Antropología y Sociología). Aquí damos somera cuenta de las temáticas trabajadas en ese encuentro.

Junto a Anna Forné y Victoria Daona nos sumergimos en la obra de Mauricio Rosencof: el uruguayo, el militante tupamaro, el sobreviviente de años enteros de incomunicación extrema, el escritor, el vecino de un barrio de Montevideo, el hombre que aborda la historia escrita también en su cuerpo, que la reescribe una y mil veces en formatos, materialidades, géneros diversos, tan diversos como el tiempo en se reescribe: ahora dentro del canon de lo testimonial, ahora componiendo potente ficción desde donde habla de lo silenciado, ahora desde la lógica epistolar donde al buscar el pasado biográfico se encuentra con las líneas de sentido (o sinsentido) que cruzan la experiencia propia con lo social.

Junto a Laura García reconocimos la estructura del testimonio del libro El Vuelo, dentro de su contexto de producción, circulación y resonancia. Nos preguntamos sobre los alcances de la noción de “arrepentimiento” construida al ritmo de la “aparición” de la voz mediada (por el periodista Horacio Verbitsky) de aquel represor que se refería al contenido último que suponía la palabra “traslado”, propia del lenguaje de la administración de la muerte de la última dictadura militar argentina.

Literatura y el testimonio habitan terrenos cercanos. Así pues, de la mano de Isabel Aráoz navegamos por el Tucumán del Tucumanazo junto a un Hugo Foguet repuesto con cuidado y dedicación; repuesto desde el doble cuidado y dedicación de la investigadora, si tenemos en cuenta que el autor no ha sido reeditado, y permanece marginal dentro del arco de la literatura nacional y regional. La lectura de Aráoz permite dar cuenta de la violencia política vivida en nuestro país durante las décadas del ‘60 y ’70, desde un lugar lateral, sutil. El Tucumanazo se vive en las páginas de Foguet a través de la ventana del dormitorio de una anciana aristócrata. Es desde varios tiempos que se entrecruzan que se lee y se escribe estos espacios de violencia. En este trabajo, reponer al autor fue reponer también una materialidad ausente, perdida del mundo editorial y por ende fuera de circulación… ausente de aquellas discusiones que habilitan la temática violencia-literatura. De la materialidad y el contenido repuesto por Isabel Aráoz pasamos a las materialidades de ex Centros Clandestinos de Detención en la Ciudad de Buenos Aires junto a María Eugenia Mendizábal, para reconocer esos momentos en los que ciertas personas parecen darle a los espacios significaciones propias de lo sagrado y de lo tabú. Los círculos de significación se amplían y complejizan, dejando marcados los espacios (material y simbólicamente). Marcas que se superponen y que se leen desde los más diversos lugares que interpelan a los lectores habituales de los centros, pero también a “lectores extraños” que circulan cotidianamente por los alrededores de estos lugares.

Pero los tabúes no se constriñen al mundo del resto material que persiste luego del evento histórico, también en la literatura, en los testimonios, hay zonas “prohibidas/ ¿sagradas?”… así pues, de la mano de Rossana Nofal reconocimos momentos paradigmáticos en la producción de testimonios vinculados con la violencia represiva de la última dictadura y asistimos a la pregunta acerca de qué era (o no) considerado como digno de ser escrito en vísperas del golpe del ‘76 o quizás, y justamente, también antes. Junto a Nofal reconocimos ciertos territorios poco explorados, como el que habilita la autora al preguntar cómo nombraban los propios militantes-escritores el momento contemporáneo… y si ahí aparece la palabra “guerra” entonces las modalidades de lectura de esos textos, ¿deben ser otras?, ¿cómo se construye un “lector extraño” que deslice los sentidos de lo narrado respecto a la violencia?

Junto a Teresa Cáceres registramos el concierto de preguntas que persiste en nuestras lecturas sobre el pasado reciente, preguntas sobre el margen, la marginalidad, la extrañeza, la ajenidad, la nación y sus “otros” en un diálogo Chile vis à vis Argentina… encontrando cierto enmarque necesario en la pregunta de qué es lo que se narra como “lo nacional” en ciertos momentos paradigmáticos. Así pues, la pregunta sobre los territorios, las identidades y las modulaciones de la lengua y la memoria, a la hora de pensar-nos dentro de narrativas referidas a lo nacional, apareció como un elemento significativo que atravesaba las preguntas que nos estábamos formulando.

Sin embargo, la nación no es sólo narrada desde los márgenes. Allí, en las paredes de los colegios donde estudian los jóvenes que serán militares también hay registros, marcas y textos que toma el discurso militar para hablar del pasado reciente, de su propio rol, de su función nacional. En ese sentido, Máximo Badaró aportó, desde su investigación, líneas que abren otro tipo de preguntas sobre actores e instituciones que ¿revisan? su pasado a la luz de las coyunturas procurando “retirar” o “enmarcar” las nociones más simples sobre la responsabilidad institucional.


Finalmente, cabe destacar, respecto a la dinámica del trabajo realizado en Gotemburgo, que al trabajo sobre el corpus de investigaciones presentadas se le sumó, cada día, la proyección de alguna película encuadrada dentro del género documental relativa a la historia reciente de Argentina. A través de la discusión respecto de las películas y del análisis de los textos presentados, fuimos tejiendo colectivamente preguntas que hacían referencia a las narrativas de la memoria (o de las memorias) de la violencia política de los años ‘70. Así, pusimos en crisis muchos de nuestros supuestos, lo que generó intercambios prolongados y fructíferos que serán seguramente retomados en la próxima edición de este espacio de trabajo, en abril de2009, en Tucumán.

 


  NOVEDADES BIBLIOGRÁFICAS  

Material incorporado a la biblioteca de IDES relacionado a los temas de memoria (Agosto-Noviembre 2008)

• Detenidos-aparecidos : presas y presos políticos desde Trelew a la dictadura. / Garaño, Santiago ; Pertot, Werner ; Calveiro, Pilar, prologuista ; Daroqui, Alcira, epílogo. -- Buenos Aires : Biblos, 2007.

• Documentos de identidad : la construcción de la memoria histórica en un mundo global. / Carretero, Mario. -- Buenos Aires : Paidós, 2007. 328 p. -- (Entornos ; 2)

• El siluetazo / Longoni, Ana, compilador ; Bruzzone, Gustavo A. -- Buenos Aires : Adriana Hidalgo Editora, 2008. 514 p. -- (Los sentidos / artes visuales)

• Ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio "Olimpo", 1978-2008. / Ginzburg, Carlo ; Márquez, Silvia ; Equipo Argentino de Antropología Forense. -- Buenos Aires : Abuelas de Plaza de Mayo, 2008. 8 p.

• La Conferencia de Wannsee y el Genocidio de los Judíos Europeos: Folleto de la Exposición Permanente / Casa de la Conferencia de Wannsee. -- 2da. ed. -- Berlin : Casa de la Conferencia de Wannsee, 2007. 106 p.

• Luz Arce: después del infierno / Lazzara, Michael J. -- Santiago : Cuarto Propio, 2008.

• Prismas de la memoria: narración y trauma en la transición chilena. / Lazzara, Michael J. -- Santiago : Cuarto Propio, 2007.

 


GINGKO

 
Elegimos la hoja de Gingko, porque representa a un árbol asociado a la vida y la memoria.
El Gingko es el árbol más longevo del planeta, sus hojas portan las marcas de una historia de supervivencia a catástrofes, no solamente naturales.
 

Núcleo de Estudios sobre Memoria
Directora Académica: Elizabeth Jelin
Coordinadores: Emilio Crenzel y Máximo Badaró

Instituto de Desarrollo Económico y Social (IDES)

Aráoz 2838, 1425, Buenos Aires, Argentina.
Tel: (54-11) 4804-4949. Fax: (54-11) 4804-5856

www.ides.org.ar

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