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Querid@s Amig@s
Retomamos el contacto con ustedes enviándoles
el número 15 del Boletín del Núcleo
de Estudios sobre Memoria del IDES.
El
Núcleo de Estudios sobre Memoria del
Instituto de Desarrollo Económico y Social reúne
a investigadores y docentes interesados en abordar,
desde una perspectiva académica, los estudios
sobre memoria con énfasis en el Cono Sur de América
Latina. A través de sus diversas actividades,
se propone contribuir a consolidar el campo de estudios
sobre memoria y crear un ámbito de debate y encuentro
para desarrollar investigaciones sobre esta problemática.
Nuestro Boletín busca poner a disposición
de las personas interesadas la información sobre
la producción artística y bibliográfica
centrada en los temas de memoria. Nuestro principal
objetivo es el de crear lazos entre investigadores e
instituciones localizados en diversos puntos geográficos
de la Argentina y del exterior.
Recibimos comentarios, consultas e informaciones en
nuestra dirección electrónica: nucleomemoria@yahoo.com.ar
La preparación y publicación de este Boletín
es una actividad realizada en el marco del proyecto
"Memorias y elaboración del pasado reciente.
Archivos, museos, imágenes y testimonios de la
violencia política y la represión estatal",
que cuenta con el apoyo financiero de la ANPCYT (05/33306).
Este número del Boletín fue editado por Rossana Nofal, Máximo Badaró, María Eugenia Mendizábal y Teresa Cáceres. Las correcciones estuvieron a cargo de Mariana McLoughlin.
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CONTENIDO
DE ESTE BOLETÍN |
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PALABRAS
INICIALES
Por Rossana Nofal
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ACTIVIDADES
DEL NÚCLEO DE ESTUDIOS SOBRE MEMORIA
Reuniones del Núcleo
de Estudios sobre Memoria
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MATERIALIDADES
DE LA MEMORIA
Apuntes
para el CCD ESMA
Por Daniel Schiavi
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COMENTARIOS
LIBROS
Foguet,
Hugo, Pretérito perfecto, Legasa, 1983
Por
Isabel Aráoz
Nofal,
Dardo, Notas sobre Matar para morir, 2006
Por
Ana Verónica Juliano
Valdés,
Ana Luisa, Testimonio en la lengua del exilio: Su tiempo
vendrá
Por Anna Forné - Universidad de Gotemburgo, Suecia
Franco, Marina, El exilio: argentinos en Francia durante la
dictadura, Siglo XXI editores, 2008
Por Nadia Tahir, Universidad París
IV-Sorbonne
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ENCUENTROS
Y REUNIONES
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NOVEDADES
BIBLIOGRÁFICAS
Material incorporado a la biblioteca del IDES relacionado a
los temas de memoria
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PALABRAS
INICIALES
Por
Rossana Nofal
Este nuevo número del Boletín del Núcleo de Estudios
sobre Memoria del IDES es una invitación a pensar las
narrativas en torno a las memorias.
Hemos abierto preguntas sobre dos cuestiones inquietantes:
la materialidad de los espacios de memoria y sus narrativas.
Hemos organizado una colección de imágenes que se vinculan
con las formas metafóricas del lenguaje, con las posibilidades
de la poesía, con la sonoridad y los juegos perturbadores
de signos que resisten las lógicas opuestas de lo verdadero
y lo falso. Frente a la materialidad de lo real la literatura
intenta buscar puntos de fuga y nuevos giros en la construcción
de sentidos sobre el pasado. Desde dónde decir, cómo
decir y qué cuentos contar.
Violencia, armas, fusiles, plumas, matar, morir, el
delito y el Estado. Como una cinta de Moebius nuestro
Boletín de diciembre invita a pensar en una
lógica sin un adentro y un afuera definidos y enfrentados.
Más allá de las tensiones entre el interior y la capital,
entre las memorias locales y las memorias nacionales,
entre los emblemas regionales y las lógicas centrales
de las políticas de las memorias, poner el eje en los
espacios de ficción implica pensar un camino en el mismo
borde de la banda. Proponemos imaginar relatos que comienzan
a escribirse desde cualquier punto, cuentos que se reiteran
una y mil veces como las noches de Sherezade contando
sus historias al Rey Shahriar.
Una literatura de voces invitadas a este convite organizan
un quiebre, quizás epistemológico. Una invitación a
mirar una sola superficie sin fronteras en la que los
cortes generan siempre nuevas bandas entrelazadas.
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| ACTIVIDADES
DEL NÚCLEO DE ESTUDIOS SOBRE MEMORIA |
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Reuniones
del Núcleo de Estudios sobre Memoria
El Núcleo de Estudios sobre Memoria
realiza encuentros mensuales donde algunos de sus miembros
aportan textos propios, en realización, que son
trabajados y discutidos grupalmente. En las últimas
reuniones del año 2008, trabajamos con textos
de Vera Carnovale, Mariana Iglesias, Viriginia Vecchioli,
Teresa Cáceres, María Mendizábal,
Rossana Nofal y Marina Franco.
7 de noviembre de 2008
Se presentaron los textos “Notas para una historia
de la violencia en la Argentina: una mirada desde los
discursos del período 1973-1976 “de Marina
Franco y “Tucumán, un rumor de guerra (papeles
de trabajo para discutir… y ¿desarmar?)”,
de Rossana Nofal
El texto de Marina Franco nos presenta los primeros
avances de su trabajo, referidos a la exploración de
las prácticas y discursos de distintos actores con visibilidad
en la esfera pública, respecto a la violencia política.
Esta exploración se realizó en base a un primer avance
de su corpus de trabajo, textos del periódico La Opinión.
Franco busca problematizar y complejizar las nociones,
apreciaciones y valoraciones que en el período se daba
a la violencia política en sus diversas formulaciones.
Con el trabajo sobre medios, Franco busca dar cuenta
del campo de circulación de estos discursos. Los discursos
de repudio a la violencia, por parte de casi todos los
sectores relevados en la esfera pública, la condena
a la subversión, la violencia como una guerra, el rol
que cupo a la sociedad en el consentimiento de la violencia
de las Fuerzas Armadas en 1976, son algunos de los puntos
que muestran las exploraciones de la autora.
Rossana Nofal, por su parte, se pregunta sobre las voces
legítimas y legitimadas para narrar la última dictadura
argentina. El alcance de lo que denomina "poética de
la guerra" para definir una zona particular de escritura
testimonial en el corpus de la literatura argentina
en contrapunto y tensión con lo local, lo regional,
lo tucumano. Las distintas vertientes escriturarias,
unas ligadas a la obra épica, de héroes, traidores o
bandidos; otras más ligadas al cuento, fragmentario
y cotidiano. Nofal se adentra a su vez en los cuestionamientos
respecto a las máquinas de lectura posibles de la literatura
testimonial: ¿Cómo se construye un lector extraño, un
lector distinto al ficcionado por los textos?, ¿cómo
se enfrenta una lectura distinta a las reguladas por
el texto?
5
de septiembre de 2008
En esta oportunidad los textos presentados fueron “Materialidades
de la Memoria”, de María Eugenia Mendizábal,
y “La construcción de la nación
desde el extrañamiento: el presente, el pasado
y el futuro, territorios de disputa”, de Teresa
Cáceres.
María Eugenia Mendizábal presentó un texto en el que,
a partir de dos descripciones de situaciones vinculadas
al período 1976-1983, explora los vínculos entre materialidad
y memoria. La pregunta transversal es ¿qué es lo que
produce y se reproduce a través de los vínculos entre
las cosas y las memorias relativas a la represión sistemática
desplegada por esa dictadura? Describe las trayectorias
de una fotografía para presentarla como un vehículo
de memoria a partir de los tránsitos que su materialidad
realiza. Luego reconstruye etnográficamente un acto
realizado en la ex ESMA; allí trabaja sobre la dimensión
que cobran los espacios, en su materialidad en tanto
"¿vehículo?, ¿soporte?, ¿productor?, ¿receptorio? de
memorias" que puede ser considerada como maldita, como
santa o como ambas a la vez.
Teresa Cáceres, en tanto, presentó su propuesta de investigación,
en la que busca rastrear, en el intersticio de la relación
entre biografías e Historia, la construcción de diversos
relatos respecto a la nación. A partir de historias
de vida, en el espacio cotidiano busca los indicios
en la construcción de nociones de temporalidad, de sentimientos
asociados a la relación con Chile o con Argentina, desde
biografías subalternas al discurso hegemónico nacional
en ambos casos. Las voces extranjeras, exiliadas o indígenas,
serán las que narrarán diversas experiencias de "nación".
27
de junio de 2008
En esta reunión se presentó el trabajo de
Virginia Vecchioli "Derechos Humanos y Compromiso
Militante. Un recorrido por la constitución de
esta causa a través del activismo de los profesionales
del derecho". En su artículo, la autora busca
“describir aquellos grupos y asociaciones que han
hecho del derecho un principio de reconocimiento público”
a partir del análisis de trayectorias sociales
y políticas de los profesionales pertenecientes
a organizaciones en este campo, dando cuenta de la tensión
y/o complementación de sus compromisos militantes
y profesionales. Busca analizar las “condiciones
de posibilidad y perdurabilidad del compromiso militante”
de dichos actores.
23
de mayo de 2008
Se presentaron los textos "El “Día
del Nunca Más”. Una aproximación
al sentido de la conmemoración y a las pugnas
por los sentidos sobre el pasado reciente en Uruguay
entre diciembre de 2006 y junio de 2007" de Mariana
Iglesias y “Moral y disciplinamiento interno en
el PRT-ERP” de Vera Carnovale.
El texto de Mariana Iglesias se pregunta sobre los sentidos
de la conmemoración propuesta por Tabaré Vázquez del
"Día del Nunca Más" y las disputas que abrió o visibilizó
este hito. "¿Cómo concibió Tabaré Vázquez la conmemoración
del "Nunca Más"? ¿Por qué la propuesta de "Nunca Más"
del presidente generó tal discusión y rechazo por parte
de diversos grupos sociales? ¿Qué visiones del pasado
reciente se encuentran detrás de las críticas a la interpretación
del "Nunca Más" presidencial?". A partir de un análisis
de las construcción de dicho hito, de los discursos
a favor y en contra, de los guiños y sentidos del pasado
asociados a cada posición, la autora analiza la trama
de "actores y procesos de conformación de tradiciones"
en Uruguay.
El texto de Vera Carnovale explora las prácticas y normativas
morales, al interior del Partido Revolucionario de los
Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP)
respecto a la vida privada de los militantes. Las tensiones,
la funcionalidad de la normativa, la construcción de
una mora revolucionaria, sus distintas formas. El adentro
y el afuera del Partido, es analizado a partir de testimonios
que la autora revisa en función de reconstruir la noción
del ser revolucionario del PRT desde el espacio de la
intimidad.
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MATERIALIDADES
DE LA MEMORIA
Apuntes para el CCD ESMA
Por Daniel Schiavi
El presente texto es una colección no sistemática, de
las impresiones, pensamientos y zozobras acumuladas
en tres años y medio de trabajo en el Centro Clandestino
de Detención ESMA (en adelante CCD) como coordinador
del Espacio para la Memoria. Desde el 1º de enero del
2005, cuando "desembarcamos" en la ESMA con un equipo
de 5 futuros guías, más un grupo grande de custodia
y otro pequeño de mantenimiento y limpieza, tuvimos
la certeza de estar pisando una tierra magnetizada por
la historia. Certeza no eufórica ni siempre presente,
sino más bien callada y aparecida de improviso, como
un pellizco en la conciencia.
Tomamos posesión de 8 edificios, entre los cuales estaba
el famoso Casino de Oficiales. Una valla ciega, blanca,
nos separaba de los marinos, que seguían ocupando el
80% del predio.
Edificios vacíos y silenciosos. Edificios imponentes
en su estructura. Vaciados de vida y esquilmados materialmente,
inutilizados.
En ese lugar, convertido en un fantasmagórico escenario,
comenzamos a rehacer una vida, personal y colectiva.
Cotidiana y transhistórica también.
La dificultad de narrar lo sucedido en el CCD se ha
trasladado a estas notas. Lidiar con la reconstrucción
de una historia arrasada, donde los datos y los detalles
llegan como meteoritos desde el espacio profundo y obligan
las más de las veces a una reinterpretación del conjunto,
han vuelto inciertos y erráticos los pasos. Sin embargo,
los pasos se dieron, y se dan.
Esta extracción de "cuaderno de notas" obedece, por
lo tanto, a un deseo de expresión de las pequeñas cosas…
y las grandes, pescadas en el flujo del cotidiano transcurrido.
Están agrupadas en torno de algunos problemas e imágenes
que suscita este lugar. A saber: el relato, la historia
y las historias anudadas en el contar, la exigencia
de decirlo todo -o la urgencia si se quiere-, la conveniencia
de callar y las bondades del silencio.
Algunas imágenes asociadas al CCD que fungen como paisajes
desde donde se invita a contemplarlo. Algunas zozobras
de lidiar con la muerte y con el tiempo pasado.
Y una proposición de "sepultura". La escena tan temida
del duelo imposible y un acercamiento personal al asunto.
“Por
más que heredemos de los afortunados
hemos tomado de los derrotados
lo que tuvieran para dejarnos – un símbolo;
un símbolo perfeccionado en la muerte.”
T. S. Eliot |
IMÁGENES
Imagen 1
En la película "El Director de Orquesta", de
Andrzej Wajda, un famoso director de orquesta vuelve
a su ciudad natal en Polonia, una ciudad de provincias,
luego de un largo alejamiento. Allí está la orquesta
local, que está preparando la 5° Sinfonía de Beethoven
para ser ejecutada en la capital, Varsovia. Hay mucho
nerviosismo. El director a cargo contribuye a este malestar
porque amedrenta a los músicos, los presiona, y sobre
todo, los subestima. La 5° Sinfonía tiene un famoso
arranque que la hace reconocible al instante: cuatro
"ataques" contundentes, el "cha- cha-cha-chaaan". Pues
bien, este director, vuelve una y otra vez sobre este
motivo, porque juzga que los músicos no saben interpretarlo
como debe ser. Él les dice que esas notas imperiosas
son El Destino Que Llama a Sus Puertas, y que así deben
sentirlo. Él "sabe" lo que significan y se lo revela
a la orquesta. Sólo hay que obedecer. Por supuesto,
la cosa empeora. El director se enferma de impotencia
y amargura y es reemplazado por este anciano director,
de visita casual en el lugar, al cual se le ofrece tomar
la batuta a pocos días del estreno. El hombre va y les
dice: los cuatro golpes iniciales de esta sinfonía van
dirigidos a uno y cada uno de ustedes en forma personal.
Es en vuestro interior donde deben buscar la respuesta
de qué significan.
O sea, renuncia a pronunciar la Verdad sobre el Significado
desde su posición de poder y lo deja librado a una interpretación
múltiple y singular. Este fragmento de la película,
que es más compleja en su argumento, me parece interesante
como imagen para la tarea que nos ocupa. La "Obra" en
este caso es la ESMA. Nuestra responsabilidad, y por
qué no, nuestro arte, es hacerla sonar en toda su riqueza
y complejidad. Pero esto no puede entenderse como un
control absoluto sobre las interpretaciones. La ESMA
se asemeja a esos cuatro golpes sonoros. Por su historia,
suena como una llamada, un alerta. Pero ¿quién golpea?,
¿quién llama?
Imagen 2
La ESMA como geiser. O todos los CCD del país.
¿Qué es un geiser? Un afloramiento de agua hirviendo,
a veces, sólo chorros de vapor, que brota de la tierra
profunda. Emerge con violencia hasta alturas considerables
y luego se apaga, en intervalos periódicos. Explota
y al explotar se alivia.
El geiser de los CCD es de materia histórica y su presión
y temperatura están dadas por sus muertos. Cada vez
que es visitado, explota. Y al ser mirado, se alivia.
Todo lo invisible, lo callado, lo ocultado, los nombres
de los cautivos, su sufrimiento, el paradero desconocido,
los cuerpos insepultos, se cuece en las ollas enterradas
de la ESMA. Y emerge como aguja de vapor frente a los
ojos de los que quieren ver. Geiser, y no abismo ni
fosa, otros posibles topológicos. Estos son concavidades
pasivas donde sólo se puede caer. El Geiser trae de
lo profundo a la superficie y vuelve a lo profundo,
en forma incesante. Como figura, sólo pide ser mirado
para activarse. Y los ojos se abren y se cierran con
él.
Imagen 3
Cuando los marinos terminaron de irse del predio, luego
de tres largos años de desalojo, tuvimos la clara sensación
de una batalla ganada. Más bien, caímos en la cuenta
de la magnitud de lo que había sucedido. Con una gran
sorpresa, estábamos solos en la ESMA.
Fue una enorme emoción mezclada con extrañeza: pero,
¿esto es nuestro sin haber disparado un sólo tiro? ¿Acaso
esta ocupación, no hubiera significado una batalla campal
en términos militares, con cientos de muertos? Estas
preguntas se respondieron amargamente solas: sí, allí
están los cadáveres. Sí, estar aquí le costó a los argentinos
miles de muertos, 30 años atrás.
Una batalla militar perdida en el pasado y una batalla
política ganada en el presente. Temporalidad extraña
la de estos sitios, como suspendida. Conquista de la
política sobre las armas, y también "empoderamiento"
de los civiles frente a los militares. Tomar posesión
de una de las estructuras del Estado más ominosas y
alejadas del común, como es una institución militar.
Estar adentro y ser nosotros. Habitar con mansedumbre,
como civiles, un emplazamiento militar. Convivir con
las jaurías de perros, dejar a los horneros construir
sus nidos en los símbolos patrios y los frontispicios,
dar de comer a los gatos.
Imagen 4
El CCD debe integrar al modo chino a los opuestos vida
-muerte. Ni la posición de que allí sólo debe haber
muerte ni la posición contraria de que allí sólo debe
haber vida. O llenamos el predio de soles pintados y
organizamos kermeses o lo dejamos vacío y desolado como
un camposanto. Convivamos con ambos polos, sin negar
ninguno. Oscilemos entre ambos, "vayámonos a un extremo"
sin temor, que el otro extremo se encargará de regularlo.
Unidad de los contrarios. Oscilación. Pensamiento de
los extremos, que es lo que le conviene a un sitio de
memoria.
Filosofía del relato
Lo que sigue es una colección de citas tomadas en cuaderno,
que a veces no tienen referencia de autor -pero van
entrecomilladas- con algunas sentencias cortas, a modo
de aforismos. Conjunto agrupado en torno a una mirada
o filosofía del relato. Estamos hablando del relato
oral de lo sucedido en el CCD, realizado por un guía.
Esto es, de una narración encarnada y a viva voz, a
través de salas, pasillos y escaleras.
Varias de estas citas redondean una intuición, a saber:
que al CCD le sobran significados, y que lo que pide
es una operación de resta más que de suma. Es un lugar
muy hablado que se presta fácilmente a la manipulación.
Entre otras tentaciones está la de presuponer empatía
con el lugar por parte de los visitantes, o apelar a
su buena conciencia, o descansar sobre sus emociones
más obvias.
"No es la violencia lo que aquí está en juego. Este
no es un museo sobre los '70, ni sobre sus causas, ni
sobre las Malvinas, ni sobre Martínez de Hoz. No es
un museo que necesite polemizar ni sostener un debate.
Sólo debe mostrar y demostrar la naturaleza del dispositivo,
de la mecánica del crimen, como tan bien se dijo en
el acto del 24 de marzo de 2004. Esta ostensión se convierte
en un símbolo, en un punto de partida para la convivencia
en este territorio, el nuestro, que no ha dejado de
sernos lacerante." Alejandro Kaufman
"Así como es necesario al orden la violencia para
que él sea instituído, así hay que guardar la memoria
de la violencia para que el orden sea preservado."
"... Sin duda debemos decirlo aquí: hemos elegido la
miseria, a fin de vivir en la única sociedad que nos
conviene. También porque es el único lugar del ejercicio
enérgico de la palabra, en el fondo del pozo. Además,
porque al empezar de abajo se tiene alguna posibilidad
de subir. Por último, porque el oro se hace con el plomo."
Francis Ponge
"... sólo los medios pobres (los más pobres) tienen
la virtud de operar la ruptura. Los más ricos tienen
demasiado sentido, se interponen entre nosotros y lo
desconocido." Simone Weill
Refiriéndose al periódico, Walter Benjamin dice:
"Cada mañana nos instruye sobre las novedades del
orbe. A pesar de ello somos pobres en historias memorables.
Esto se debe a que ya no nos alcanza acontecimiento
alguno que no esté cargado de explicaciones. Con otras
palabras: casi nada de lo que acontece beneficia a la
narración, y casi todo a la información. Es que la mitad
del arte de narrar radica precisamente, en referir una
historia libre de explicaciones. Ahí Lesskow es un maestro
(piénsese en piezas como El engaño o El águila blanca).
Lo extraordinario, lo prodigioso, están contados con
la mayor precisión, sin imponerle al lector el contexto
psicológico de lo ocurrido. Es libre de arreglárselas
con el tema según su propio entendimiento, y con ello
la narración alcanza una amplitud de vibración de que
carece la información". Walter Benjamin
"Herodoto no explica nada. Su informe es absolutamente
seco. Por ello, esta historia aún está en condiciones
de provocar sorpresa y reflexión. Se asemeja a las semillas
de grano que, encerradas en las milenarias cámaras impermeables
al aire de las pirámides, conservaron su capacidad germinativa
hasta nuestros días." Walter Benjamin
"... ya que la explicación, al atribuir a la cosa
toda una historia (de causas, motivos, etc.) acaba por
sustituir la cosa por la historia (…) un modo descriptivo
que permita que las cosas se mantengan con toda su solidez
y consistencia frente a nuestro modo de representarlas
y que no se pierdan en la parafernalia explicativa".
Ludwig Wittgenstein
La verdadera ley es una ley no escrita, porque la letra
mata.
Resistir la tendencia idolátrica de la palabra.
No fijar un punto de vista. Aspirar a la neutralidad.
Crear un ambiente moralmente neutro.
No construir sobre el relato más de lo que éste puede
soportar.
Hacer guardia en un lugar de catástrofe. Estar para
cuidar y hacer compañía.
Vigilia y vigilancia. Ser los ojos de la ruina.
Visita a la ESMA: descenso por el corazón, ascenso por
la inteligencia.
Mostrar lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros.
Combatir la indiferencia frente al destino de los demás.
Sin embargo, no dar por supuesta una antropología optimista
de nuestra parte:
"El ser humano es un agregado de cualidades mórbidas,
de ambición y celos, de envidia y sed de venganza, de
superstición, de desesperación y hasta de crueldad;
incluso en la compasión se fundiría la sensación agridulce
con un maligno bienestar." Montaigne
Entre sentir y entender
Flores
Flores atadas por la gente en las rejas. Espontáneamente.
Ramos de fresias. Rosas. Ramos de claveles. Una mujer
pide que su ramo sea atado al mástil de la bandera.
Aparece una rosa en un atril del sótano del Casino de
Oficiales. El cartel está ubicado dentro de una habitación
de techo bajo. Es un texto que indica que allí había
una escalera que fue destruida ante la visita de la
CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) en
1979. Por qué una flor allí, en un lugar de tránsito
de los secuestrados ¿Por Rodolfo Walsh, que se dice
fue visto cuando lo descendían ya muerto o medio moribundo?
¿Por otro secuestrado, que no conocemos? ¿Por algo que
allí ocurrió y forma parte del secreto que guardan estos
lugares? La rosa siguió allí hasta marchitarse. Nadie
se atrevió a sacarla hasta que se volvió irreconocible.
Velas
Visita de escolares. Chicos que por excepción son de
10 y 12 años. Finalizando el recorrido, cuchichean entre
ellos acerca de una aparición. Dicen que al salir del
área llamada Capucha vieron una cruz en el piso hecha
de velas, que no estaba cuando entraron. Claro, son
chicos muy chicos, fantasean. Esta es la prueba de que
no está bien que visiten el CCD pibes de su edad. Luego,
un profesor se acerca y lo confirma: sí, él también
la vio. Y que no estaba cuando entraron. Efectivamente,
subiendo las escaleras hasta el tercer nivel, entrando
en capucha, dentro de un "camarote" o celda, allí estaba
la cruz encendida. Pero ¿quién la puso? ¿cuándo? Al
día siguiente, la verdad se revela. Un familiar de desaparecidos
en la ESMA, hizo una visita no programada, pero acompañado
por un guía. En un momento pidió estar solo y furtivamente
colocó estas velas en homenaje a sus parientes, o en
consuelo por todos los que pasaron por allí.
Figuras
Aparecen dos paltas trabajadas como rostros, sobre un
pliegue de pared del Casino de Oficiales. Decoradas
con cintas, piedras y palillos. Autor desconocido. Queda
tirado en el pasto junto a la reja del perímetro, un
cartón con la foto de Aimé Peirano, una chica desaparecida
en la ESMA. Hay un dibujo muy difuminado y de grandes
proporciones de un rostro enigmático, en uno de los
cuartos del pañol, en el tercer nivel del Casino de
Oficiales. Un custodia comenta que hay una mancha sobre
una pared interior del Casino de Oficiales que se agranda
y se achica según el día.
Voces y Apariciones
Fantasmagoría propia de un lugar semejante, para algunos
es el modo en que se deja sentir el empuje y la presión
de los desaparecidos. Imposibilidad de estar a solas
en un edificio. Gritos y susurros en los pasillos. Puertas
que se cierran. Apariciones en escaleras. Una niña rondando
por el parque de noche. Edificios animados. Vistos y
oídos por diversas personas, aquellos "pobres de espíritu"
que quería el cristianismo, o los humildes y descamisados
de Eva, y también por los instruidos, pero sensibles
al más allá. Fantasmagoría propia y también "del enemigo".
Sabemos de relatos pre-existentes a nuestra llegada
que circulaban entre los marinos acerca de mujeres en
camisón y ensangrentadas que penetraban por las paredes.
Llantos de bebés. Algunos suicidios en garitas de guardia
nocturna.
"Santuario"
Hay una corriente secreta y poderosa que corre paralela
a la corriente de la superficie, fría y racional. Un
flujo caliente y amorfo que apela a las sensaciones
y los movimientos del plexo solar, llámese corazón y
bajo vientre. Va por debajo, porque en gran parte, no
tiene reconocimiento. Es furtiva, tímida, alejada de
la actividad ordenadora de la razón. Esta corriente
va al encuentro de los seres queridos sin esperar visas
ni pasaportes. Sus materiales son el amor y el miedo,
la fragilidad, la desaparición y la propia desaparición.
Bastaría con reconocerla, aceptar que trabaja con nosotros
día a día, para darle dignidad. El CCD es un lugar sagrado
porque hubo desaparecidos. Y es el último lugar donde
fueron vistos con vida. No hay más que dar curso al
sentimiento postergado de reencuentro con las víctimas.
Para ello habría que considerar un lugar dentro del
predio que pudiera consagrarse a rendirles homenaje.
Un lugar donde pueda reflejarse la intersección del
muerto con el vivo en una forma íntima. Un lugar donde
se pueda llorar, rezar y pensar. Un lugar donde se pueda
hablar con los muertos. Y aquí hablamos de lo muerto
de los desaparecidos. Insistimos en ello. Usamos la
palabra muerte y muerto. Porque la innegable y poderosa
politicidad de su actividad continúa en el presente
y los hace "estar vivos". Pero no tanto, como para descorporizarlos
y no lamentar su suerte en lo que la historia tiene
de contingente y no asegurado. Fueron asesinados por
perseguir una causa justa. Pero fueron asesinados. Y
se llamaban con un nombre único, y tenían una vida única
también. No es un cementerio: si no hay cuerpo, no hay
sepultura. Aunque esto está contemplado en el arte funerario
en la figura del cenotafio. Así se llama a la lápida
que no contiene un cadáver. ¡Paradojas macabras, es
la sepultura típica para los tragados por el mar! Pero
es un desafío para nosotros darle un nuevo nombre. Así
como es nuevo el predio como sitio de memoria. Así como
estamos en un proceso de invención con respecto a todos
estos temas en la Argentina.
La falta de sepultura podría ser paliada con este nuevo
sitio, inédito, y darle al lugar, de por sí vacío y
fantasmagórico, una presencia de lo humano "sintiente"
s un problema de expresión, de habilitar un lugar plenamente
expresivo del drama político, generacional y personal
que lo acaecido representa.
El emplazamiento: quizás pueda ser el grupo de eucaliptos
que está entre el Casino y la Enfermería. Un lugar a
cielo abierto y rodeado de árboles. Es hora de intentarlo.
Superando la invisibilidad, la indecibilidad, la irrepresentabilidad.
Dándoles nombres al calor, al espacio y al silencio.
Calor a los desaparecidos haciéndoles compañía. Espacio
para acogerlos y retomar una nueva conversación, íntima
y colectiva a la vez. Silencio para que los sentidos
callados broten.
Los Esmáticos
Abrigados por moras pendulantes
Y píos serruchados
Los esmáticos moran
Clavados por los pies
Y yacen
En las ollas de la esma.
Yacimientos de los esmáticos,
Fiscales
Pétreos,
Empetrolados por el lodo de la historia.
Usan la mora para morar
Y los yacimientos para yacer.
Allí,
Hablando de una cosa
Se habla de todo.
Allí, mirando un gránulo de tierra,
Se ve toda la Tierra.
Ollas de la esma
Hoy vueltas al revés (signo inequívoco de un duelo y
una discordia)
Ahora solo queda velar y hacer compañía.
No es poco.
Antes se llamaba amor.
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LIBROS
Foguet, Hugo, Pretérito perfecto, Legasa,
1983
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| Por
Isabel Aráoz |
Son escasos los lectores que conocen al escritor tucumano
Hugo Foguet. Su obra es casi inhallable y los itinerarios
de circulación son exiguos.
Hugo Ramón Foguet nació en la ciudad mediterránea de
San Miguel de Tucumán (Tucumán, Argentina) en 1923 y
murió en 1985. En su vida confluyeron dos oficios, fue
marino y escritor. El viaje ha significado la condición
fundamental de su producción literaria por casi tres
décadas desde su primer cuento "Fantasmas" publicado
en el diario La Gaceta en 1956. Con la novela
Pretérito perfecto obtuvo el Primer Premio
Bienal "Pablo Rojas Paz" en 1982; el jurado estuvo conformado
por María Angélica Bosco, Enrique Pezzoni y María Esther
de Miguel. Un año después, por intermedio de Jorge Lafforgue,
la novela fue publicada por la editorial española Legasa
en una colección de escritores latinoamericanos.
Pretérito perfecto no es un texto de fácil entrega
para el lector. Sus espesas 429 páginas invitan a sumergirse
en la aventura del lenguaje, a la complejidad de su
trama, en los más diversos y extravagantes personajes
en una polifonía orquestal. Una novela "conversada"
en la que parece que no sucede nada pero que va deshilvanando
múltiples argumentos e historias.
La primera parte de la novela se inicia mediante un
"te cuento… porque precisamente es el último día del
siglo". Visión onírica de un Apocalipsis demasiado cercano
desde la voz narradora de uno de sus personajes, Max
o Maximiliano Vacaflor. Pero ese sueño no es sino el
verdadero rostro de los acontecimientos que suceden
en el tiempo presente de los personajes: "…hay líos
en la Ciudadela, la calle está tomada y nadie puede
acercarse al altar de la Difunta Correa. Y escupo. Usan
gases vomitorios y las itakas. En la 25 cortaron
la luz y a los bebés los sacan de las casas porque se
ahogan. Están despanzurrando las barricadas con topadoras"
(pp. 20). La novela cuenta, entre otras historias, un
momento decisivo en el devenir histórico de la provincia
y del país, el tucumanazo; el texto se abre
a lo político e interpela la historia reciente.
La segunda parte de la novela desarrolla una serie de
interminables entrevistas que el personaje- narrador
Ramón Furcade le hace a una anciana decrépita, Clara
Matilde de la Concepción Paez Navarro Sorensen, en busca
de un tiempo perdido y clausurado. Mediante el artilugio
de gaznates y oporto, comienza a darse cita aquella
belle époque de la provincia que mostrará también
sus miserias y sus silencios. El texto reconstruye esos
tiempos pasados, con el continuo contrapunto de los
ruidos del presente: la revuelta, las barricadas de
estudiantes y las fuerzas del orden. Crónica de los
sucesos que se escuchan detrás de la ventana del cuarto
de la anciana: "Es el ahora. El ahora reventó a 50 metros
escasos; un cóctel molotov que también lo sabía y era
de este lado del cancel, y del otro lado, después de
la mampara; podía adivinar un patio ya lejano, con aljibe
con mayólicas y un jazmín esperma que era como un camino
de santiago cuajado de estrellas en el lienzo oscuro
y mohoso, de la pared, quizás unos cincuenta años atrás
y no metros, otra medida de tiempo, otro mundo, otra
ciudad, un lugar donde nunca le tocó vivir y a pesar
de todo el mismo lugar, la misma ciudad, el mismo mundo.
Del otro lado de la calle los estudiantes intentaban
cambiarlo" (pp. 43).
En la tercera parte, otros personajes irán completando
el complejo árbol genealógico de esta tradicional familia
provinciana, desde el patriarca Carlos Sorensen hasta
las últimas semillas que son Solanita y Celita, bisnietas
de Clara Matilde. Los relatos de vida de cada uno de
sus miembros con sus excéntricos deseos y temores (Carlos
Wenceslao, Máximo José, Raquel del Busto, Gervasio José
y tantos otros) se irán develando ante el lector como
"secretos de familia". Mientras tanto, afuera en las
calles, en los típicos bares tucumanos (Bulevar Sarmiento,
La Cosechera, El alto de la lechuza) los personajes
de Maxim, Arturo, Patricio, La Negra, Laura Wheighan,
el ingeniero Jorge Federico Weighan, Martha con hache,
el Crítico de Buenos Aires, se dedicarán a vivir la
ciudad con sus singularidades y horrores. Siempre discutiendo,
siempre teorizando sobre cosas tan disímiles como el
amor, la política, la literatura, los ovnis, el origen
del mundo, el erotismo, la psicología, etc.
Múltiples tiempos se cruzan en el trasfondo novelístico:
el esplendor azucarero y el primer trapiche, la llegada
de inmigrantes, los gobiernos del Centenario, la peste
del cólera, los últimos días del gobierno de Octaviano
Vera, el '45, los estudiantes resistiendo en la Quinta
agronómica, las marcas de ovnis en Tafí Viejo, el ejército
que reprime en la villa Ceferino Namuncurá. Contrapunto
hecho de múltiples memorias que recrean un mundo lleno
de experiencias cotidianas, íntimas, afectivas y funestas.
Se mezclan tanto las recetas de la cocina regional norteña,
algunas costumbres de etiqueta, la fisonomía de las
calles a la llegada del primer tranvía a la ciudad como
las barricadas, las pintadas, la arenga del coronel
Franco della Rota a los estudiantes y el estudiante
muerto de un tiro, entre otros sucesos.
La novela concebida como "aventura del lenguaje", recupera
el espesor de una literatura que sale de los límites
de la "comarca" y se apropia de un linaje universal
de la mano de Proust, Joyce, Lezama Lima, Faulkner,
entre otros. Su escritura pretende salirse de los moldes
de un mal entendido "regionalismo" como sinónimo de
"color local" y lo consigue. El texto nos interpela
con una serie de preguntas: "¿Dónde está la novela que
vamos a escribir? La que sin querer estamos escribiendo"
(pp. 131). y entonces Pretérito perfecto es
esa novela que "estamos escribiendo" mientras la leemos.
Hechas (la novela y la ciudad) de una mezcla de lo rural
y lo urbano, lo tradicional y lo moderno, lo mítico
y lo secular, de la sociedad tradicional y la sociedad
de consumo. Un San Miguel de Tucumán un poco afrancesado
también es la imagen de una periferia que oscila entre
la euforia y la disforia. Esta ciudad que es "como un
lunar en cierta parte" es su personaje central.
El lector tendrá a su disposición una enorme máquina
narrativa que se despliega en un sinfín de aristas y
rincones exquisitos de lenguajes, historias y personajes.
Calificada como una novela ómnibus en el sentido de
que despliega todo un mundo narrativo, el escritor afirmaba:
"Lo de ómnibus puede aplicarse al tamaño; es una definición
que me gusta. Es ómnibus porque puede subir todo el
mundo y bajarse cuando quiera. Hasta puede sacar boleto
de ida y vuelta". Entonces, invitamos al lector a sacar
su propio boleto de viaje.
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LIBROS
Nofal, Dardo, Notas sobre Matar para morir,
2006
|
| Por
Ana Verónica Juliano |
“Menos
mal que la muerte nos equipara.
Es lo único democrático y justo
que existe”
Matar para morir. D. Nofal |
Matar
para morir (2006) es la última novela de
Dardo Nofal, escritor y periodista del noroeste argentino.
Su producción narrativa ficcional (constituida,
también, por las novelas Una lágrima
por el cóndor de 1995 y La prisión
de Bautista de 2001, todas ellas publicadas por Ediciones
Corregidor) se inscribe en el vasto y desplegado
campo cultural latinoamericano y halla evidentes filiaciones
con aquellos textos que encuentran su significante emblemático
en el terror de Estado ejercido por las dictaduras en
América Latina.
Como rasgo general que define la poética del
autor, advertimos en su producción que las fronteras
genéricas tienden a borrarse a partir del entrecruzamiento
de diversos discursos y registros. De fuerte gravitación
política y fundadas en un gesto desacralizador,
sus novelas proponen una revisión crítica
de los hechos recientes y aportan interpretaciones alternativas
al discurso hegemónico, a fin de contribuir a
la restitución del tejido social lacerado por
la última dictadura.
Del mismo modo que las novelas que la preceden, Matar
para morir encuentra, en el espacio del noroeste
argentino, una doble posibilidad: en primer lugar, la
puesta en evidencia de sociedades contradictorias, a
partir de “historias mínimas” que
funcionan en clave metonímica (problemáticas
particulares que remiten a un todo), y, en segundo lugar,
la resistencia a un orden global, tendiente a la homogeneización,
desde un espacio y un lenguaje periféricos, sin
que la marcada localización socio-geográfica
conlleve la opacidad en el discurso ni la dificultad
en la decodificación.
Un asesinato (el de la tía Mina) reúne
a Leo y Omar, dos hermanos que llevan, al menos, diez
años de silencios (a causa del amor de una mujer)
y diferencias ideológicas. La novela se inicia
con el diálogo entre ellos, a partir del cual
sabemos que Leo formaba parte del Ejército Revolucionario
del Pueblo y que Omar es un profesor universitario,
cuyo perfil responde más bien al de un pacifista.
Sin embargo, ambos funcionan –desde la antítesis–
como imagen especular; como opuestos complementarios
desde la carencia.
En esta arena de lucha ideológica que es la novela,
se discurre en torno a la legitimidad de la revolución
armada, a las posiciones asumidas por los distintos
grupos durante la dictadura militar, a la figura de
Perón, a gremialistas, a obreros, a dirigentes
políticos y empresarios (qué fue de unos
y otros), al papel de la educación, resemantizándose
el antiguo debate de las letras y las armas (1).
La sospecha del crimen recae sobre los hermanos. La
“investigación” es llevada a cabo
por un agente de la policía federal, “el
Rengo”, quien había operado activamente
durante la dictadura. Omar es eximido y tratado con
beneplácito mientras que Leo, en su carácter
de ex “comandante de la guerrilla en la región
Noroeste”, “hábil, dotado para la
estrategia, pero sobre todo de una crueldad sin límite”,
es inculpado y acusado de querer rearmar una guerrilla
que “pueda alterar con hechos brutales la vida
democrática y pacífica de los argentinos”.
Sabemos, por otro lado, que el asesinato de la tía
Mina es una emboscada para hacerlo caer, por una “cuenta
pendiente del pasado”: la memoria del cuerpo,
marcado de por vida por la renguera.
El uso estratégico del género policial,
aunque en clave paródica al invertirse las preceptivas
que lo definen, pone de relieve la figura de un Estado
delincuente y corrupto así como el accionar fuera
de la ley de sus aparatos represivos. Se arroja, también,
una mirada y valoración críticas sobre
los medios de comunicación masiva en tanto “formadores
de opinión pública”.
En el enrevesado juego de poder de “perseguidor-perseguido”en
el cual, Leo (o “Coco”) y “el Rengo”
intercambian los roles permanentemente, se dirime mucho
más que el saldo de una deuda. Es la metaforización
de un estado de pugna ideológica que persiste
en el presente y que sólo puede ser resuelto
para ellos con la muerte. Leo, que antes había
sido emboscado, entrampa al Rengo y lo mata, bajo su
ley: la de las armas, haciendo luego lo propio consigo
mismo. Mata para morir, aunque ya se considere “muerto
hace mucho”.
Pese a que la muerte da inicio y fin a la novela y la
recorre íntegramente, en las cartas que deja
a sus primos Rodrigo y Paulina (quienes le dieron asilo
en Metán cuando se hallaba prófugo de
“la justicia”), al fiscal y a su hermano,
se vislumbra un atisbo de esperanza y un pedido claro:
que la muerte sea aleccionadora y, por ella, aflore
la memoria. Matar para morir es, pues, una
propuesta de lectura del presente, entendido como continuum
histórico (sin caer en una lógica mecanicista
y unicausal).
La literatura se filtra por las grietas del tejido social
otorgando sentido a la experiencia. De allí se
deriva el valor de esta obra que, desde un lugar de
enunciación descentrado, contribuye al autoconocimiento
social a través de la puesta en escena de un
conflicto vivo, latente e irresuelto.
Es
interesante el repertorio de lecturas que conforman el
“archivo” que revisan los personajes en la
obra. Además de la teoría política,
la filiación con textos que significaron una fuerte
ruptura con el statu quo (Los miserables de Víctor
Hugo, Crimen y castigo de Dostoievsky, El
proceso de Kafka, Los lanzallamas de Arlt)
es explícita y deliberada.
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LIBROS
Ana Luisa Valdés, Testimonio en la
lengua del exilio: Su tiempo vendrá
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| Por
Anna Forné - Universidad de Gotemburgo, Suecia |
Suecia fue uno de los países europeos
que abrió las puertas a los refugiados políticos
uruguayos durante los años de la última
dictadura; en 1980 vivían en Suecia 1876 personas
de nacionalidad uruguaya . Después de treinta
años en el exilio sueco, la escritora uruguaya-sueca
Ana Luisa Valdés publica Su tiempo vendrá(1).
A grandes rasgos, el texto de Valdés se amolda
según el protocolo literario que el género
testimonial latinoamericano ha ido definiendo a partir
de la institucionalización del género
por Casa de las Américas en 1970. Desde el prólogo
la autora define el pacto de lectura y clausura las
interpretaciones del texto, todo según la fórmula
testimonial: «Este libro no debe leerse como una
autobiografía, tampoco como un documento, es
un híbrido entre la ficción, la memoria
colectiva y el examen de conciencia.» (pp.7).
La escritura paradigmática en el Uruguay posdictatorial
para narrar la lucha guerrillera y las memorias de la
represión es la literatura carcelaria. Esta serie
narrativa se inscribe en el corpus testimonial latinoamericano,
así también el relato reciente de Ana
Luisa Valdés. Si bien Valdés en el prólogo
intenta establecer otros vínculos literarios
e inscribirse en la tradición literaria de las
memorias de la distancia de Imre Kertész, las
pautas de lectura establecidas en el mismo junto con
la obligatoria dedicatoria a las compañeras solidarias
de la cárcel y la reproducción de ciertos
núcleos temáticos, insertan el texto en
la serie carcelaria testimonial uruguaya.
La novela testimonial de Valdés se construye
en forma de una serie de fragmentos en retrospectiva
en los que por un lado se representan las experiencias
más remotas de la represión y de las cárceles
de la dictadura uruguaya, propias de narradora-protagonista.
Por otro lado están los cuentos de la historia
más reciente de la protagonista sobre los viajes
que hace a otras partes del mundo, donde se encuentra
con personas que como ella misma sufrieron la persecución,
el encarcelamiento o el exilio. Esta inserción
de unas vistas a la memoria colectiva más allá
de las fronteras nacionales en algún sentido
reduce la singularidad de la experiencia colectiva uruguaya
y la propia de la autora, y momentáneamente se
extravía el relato de Valdés del protocolo
testimonial-carcelario uruguayo que siempre se inscribe
y se escribe desde el lado de acá, del muro o
de la frontera (2).
Desde el capítulo inicial ,“El comienzo”,
se instala el vaivén temporal cuando Valdés
narra cómo al no poder deshacerse de unas polillas
instaladas su despensa empieza a reflexionar sobre el
encierro: «Qué raro, hubo un tiempo en
el que extrañaba a las moscas, e incluso las
polillas hubieran sido un punto a favor en mi vida,
cuando estaba en una celda de rigor en mi antigua patria
y recorría con mi mirada las paredes de metal.»
(pp.11).
Aparte de la distancia temporal, en el testimonio de
Valdés se añade el idioma como factor
distanciador. Al tomar la decisión de escribir
sus memorias en el idioma del exilio, Valdés
no solamente excluye un grupo grande de lectores sino
que también evita inscribir sus memorias en una
importante práctica nacional contemporánea.
En cierto sentido se podría decir que la voz
de Valdés, a causa de su elección idiomática,
se desprende y se despoja del coro de voces ritualizadas
sobre la experiencia carcelaria y como corolario rompe
el silencio sobre la traición, inscrito en el
relato colectivo sobre la represión. Si en el
testimonio carcelario canónico nadie se quiebra,
y por tanto nadie habla, en “Su tiempo vendrá”
la narradora-protagonista-autora no solamente confiesa
la quiebra, sino que además señala a quién
traicionó (en el capítulo “Isabel”)
y por quién fue traicionada. Parece que según
el imaginario católico de Valdés, que
fue alumna de un monasterio alemán en Montevideo,
la confesión y el examen de conciencia conlleva
el perdón y la reconciliación. El testimonio
de “Su tiempo vendrá” podría
entenderse como un substituto de la confesión,
pues, en el capítulo “La confesión”,
Valdés narra que su último intento de
confesarse fue un fracaso ya que su iglesia «en
definitiva había tomado el partido de los victimarios»
(pp. 49).
En muchos aspectos, el texto de Valdés recupera
una serie características emblemáticas
del testimonio carcelario uruguayo. Si bien Su tiempo
vendrá inscribe en el protocolo las experiencias
del más allá de la frontera y en el idioma
del exilio, leyendo el texto desde el acervo testimonial
uruguayo no me parece un texto que aporta facetas nuevas
substanciales a la serie. Leyendo en sueco desde Suecia,
incluso me parece que hay una laguna importante e inexplicable:
la ausencia de la experiencia del exilio.
El
título sueco es Er tid skall komma (Estocolmo:
Ordfront, 2008). Todas las traducciones son mías.
En fragmentos con títulos emblemáticos
como por ejemplo Solidaridad (114) Hambre 120, Otras
cárceles/Cárceles de otros (88), Mínimo
común denominador (118).
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LIBROS
Franco, Marina Franco, El exilio: argentinos
en Francia durante la dictadura, Siglo XXI editores,
2008
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| Por
Nadia Tahir, Universidad París IV-Sorbonne |
El libro de Marina Franco sobre el exilio
argentino en Francia durante la dictadura conjuga una
importante labor de entrevistas con un minucioso trabajo
de investigación en archivos tanto en Francia,
como en la Argentina. Las permanentes referencias a
los entrevistados subrayan que el primer sujeto de esta
labor es “una experiencia colectiva y humana”
representada por los “emigrados políticos”
argentinos. Señalando desde un principio que
se trata de un reducido grupo de personas, sin un peso
político e intelectual significativo en relación
con otros exilios, la autora logra demostrar que su
importancia reside en “su resonancia política”.
Su análisis de los discursos presentes en la
Argentina nos permite entender que los imaginarios fomentados
por el poder militar han querido convertir a los exiliados
argentinos en Francia, “el país de los
derechos humanos”, en una verdadera amenaza para
su propia nación. Por otra parte, para los numerosos
sectores que ayudaron en Francia a los exiliados argentinos,
como al resto de exiliados latinoamericanos, eran víctimas
de una dictadura. Para alejarse de la primera visión
y seguir beneficiándose de las ayudas que aportaba
la segunda, los exiliados tuvieron que silenciar su
militancia de origen. Este silencio les llevó
de a poco a orientar sus reclamos hacia la defensa por
los derechos humanos apoyando el movimiento de derechos
humanos en la Argentina. Dicho así, pareciera
que esta nueva actividad fue el fruto de una estrategia
de supervivencia. Pero lo que bien señala Marina
Franco es que los exiliados argentinos operaron “un
cambio ideológico progresivo en el cual esos
derechos [humanos] se constituyeron en el primer contenido
político justamente porque eran el instrumento
de lucha contra la dictadura militar”. La lucha
para los derechos humanos fue entonces la “continuidad
de la militancia” dentro de un contexto en el
que no siempre se les entendía y muy atravesado
por las dificultades de procesamiento del pasado militante.
Francia a finales de los años ‘70 y principios
de los ‘80 se convierte en el escenario de uno
de los mayores boicoteos al Mundial de Fútbol
de 1978; muchos exiliados argentinos no participan de
este boicoteo. Asimismo, durante la Guerra de las Malvinas
en 1982, muchos argentinos en Francia apoyaron el reclamo
nacional por las islas. Analizando con detalle estos
“momentos críticos de la historia argentina”
la autora demuestra que rasgos y reclamos ligados a
la cultura y a la historia argentina no fueron entendidos
por un espacio cultural ajeno como lo era el francés.
Al procesar los numerosos imaginarios y tópicos
que circulaban en Francia y en la Argentina, Marina
Franco explica cómo éstos enmarcaron la
acción de los exiliados argentinos y alimentaron
las visiones que tenían de sí mismos:
“privilegiados” en “un exilio dorado”
para el régimen militar; “víctimas”
para los franceses; “traidores” para algunos
grupos de militancia de origen; culpables de abandonar
a los seres queridos y a los compañeros ante
sí mismos.
Y uno de los mayores méritos de este trabajo
es el de señalar la fuerte persistencia de estas
visiones en las declaraciones de los que se fueron a
Francia durante la dictadura. Si bien el libro se centra
en el período que va de 1976 a 1983, la autora
señala que “las vivencias personales del
exilio, empezando por las de la militancia, siguen [hoy]
rodeadas de silencios selectivos fuertes”. La
importancia de estos silencios tiende a demostrar que,
a pesar de las numerosas voces que circulan en referencia
al régimen de 1976-1983, sigue habiendo ausencias.
Dentro de la importante labor historiográfica
sobre el pasado reciente en la Argentina, trabajos como
el de Marina Franco contribuyen a indicar que todavía
quedan prácticas y discursos significativos por
procesar.
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ENCUENTROS
Y REUNIONES
La
gravitación de la memoria: Testimonios literarios e institucionales
de las dictaduras en el cono sur”.
Por
Teresa Cáceres y María Eugenia Mendizábal
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Bajo el título “La gravitación de
la memoria: Testimonios literarios e institucionales
de las dictaduras en el cono sur”, se llevó
adelante el Workshop de investigadores jóvenes
desde el 15 al 19 de setiembre de 2008. La reunión
tuvo lugar en el Departamento de Lenguas Romances de
la Universidad de Gotemburgo, Suecia. El encuentro se
realizó en el marco del Programa Internacional
de Investigación promovido por el “Institutional
Grants for Younger Researchers”. The Swedish Foundation
for International Cooperation in Research and Higher
Eduacation", con la coordinación de
Anna Forné, Rossana Nofal y Máximo Badaró.
Durante
una semana, los participantes del Workshop,
trabajamos sobre textos de colegas provenientes de diferentes
disciplinas (Literatura, Antropología y Sociología).
Aquí damos somera cuenta de las temáticas
trabajadas en ese encuentro.
Junto
a Anna Forné y Victoria Daona nos sumergimos
en la obra de Mauricio Rosencof: el uruguayo, el militante
tupamaro, el sobreviviente de años enteros de
incomunicación extrema, el escritor, el vecino
de un barrio de Montevideo, el hombre que aborda la
historia escrita también en su cuerpo, que la
reescribe una y mil veces en formatos, materialidades,
géneros diversos, tan diversos como el tiempo
en se reescribe: ahora dentro del canon de lo testimonial,
ahora componiendo potente ficción desde donde
habla de lo silenciado, ahora desde la lógica
epistolar donde al buscar el pasado biográfico
se encuentra con las líneas de sentido (o sinsentido)
que cruzan la experiencia propia con lo social.
Junto
a Laura García reconocimos la estructura del
testimonio del libro El Vuelo, dentro de su
contexto de producción, circulación y
resonancia. Nos preguntamos sobre los alcances de la
noción de “arrepentimiento” construida
al ritmo de la “aparición” de la
voz mediada (por el periodista Horacio Verbitsky) de
aquel represor que se refería al contenido último
que suponía la palabra “traslado”,
propia del lenguaje de la administración de la
muerte de la última dictadura militar argentina.
Literatura
y el testimonio habitan terrenos cercanos. Así
pues, de la mano de Isabel Aráoz navegamos por
el Tucumán del Tucumanazo junto a un
Hugo Foguet repuesto con cuidado y dedicación;
repuesto desde el doble cuidado y dedicación
de la investigadora, si tenemos en cuenta que el autor
no ha sido reeditado, y permanece marginal dentro del
arco de la literatura nacional y regional. La lectura
de Aráoz permite dar cuenta de la violencia política
vivida en nuestro país durante las décadas
del ‘60 y ’70, desde un lugar lateral, sutil.
El Tucumanazo se vive en las páginas de Foguet
a través de la ventana del dormitorio de una
anciana aristócrata. Es desde varios tiempos
que se entrecruzan que se lee y se escribe estos espacios
de violencia. En este trabajo, reponer al autor fue
reponer también una materialidad ausente, perdida
del mundo editorial y por ende fuera de circulación…
ausente de aquellas discusiones que habilitan la temática
violencia-literatura. De la materialidad y el contenido
repuesto por Isabel Aráoz pasamos a las materialidades
de ex Centros Clandestinos de Detención en la
Ciudad de Buenos Aires junto a María Eugenia
Mendizábal, para reconocer esos momentos en los
que ciertas personas parecen darle a los espacios significaciones
propias de lo sagrado y de lo tabú. Los círculos
de significación se amplían y complejizan,
dejando marcados los espacios (material y simbólicamente).
Marcas que se superponen y que se leen desde los más
diversos lugares que interpelan a los lectores habituales
de los centros, pero también a “lectores
extraños” que circulan cotidianamente por
los alrededores de estos lugares.
Pero
los tabúes no se constriñen al mundo del
resto material que persiste luego del evento histórico,
también en la literatura, en los testimonios,
hay zonas “prohibidas/ ¿sagradas?”…
así pues, de la mano de Rossana Nofal reconocimos
momentos paradigmáticos en la producción
de testimonios vinculados con la violencia represiva
de la última dictadura y asistimos a la pregunta
acerca de qué era (o no) considerado como digno
de ser escrito en vísperas del golpe del ‘76
o quizás, y justamente, también antes.
Junto a Nofal reconocimos ciertos territorios poco explorados,
como el que habilita la autora al preguntar cómo
nombraban los propios militantes-escritores el momento
contemporáneo… y si ahí aparece
la palabra “guerra” entonces las modalidades
de lectura de esos textos, ¿deben ser otras?,
¿cómo se construye un “lector extraño”
que deslice los sentidos de lo narrado respecto a la
violencia?
Junto
a Teresa Cáceres registramos el concierto de
preguntas que persiste en nuestras lecturas sobre el
pasado reciente, preguntas sobre el margen, la marginalidad,
la extrañeza, la ajenidad, la nación y
sus “otros” en un diálogo Chile vis
à vis Argentina… encontrando cierto
enmarque necesario en la pregunta de qué es lo
que se narra como “lo nacional” en ciertos
momentos paradigmáticos. Así pues, la
pregunta sobre los territorios, las identidades y las
modulaciones de la lengua y la memoria, a la hora de
pensar-nos dentro de narrativas referidas a lo nacional,
apareció como un elemento significativo que atravesaba
las preguntas que nos estábamos formulando.
Sin
embargo, la nación no es sólo narrada
desde los márgenes. Allí, en las paredes
de los colegios donde estudian los jóvenes que
serán militares también hay registros,
marcas y textos que toma el discurso militar para hablar
del pasado reciente, de su propio rol, de su función
nacional. En ese sentido, Máximo Badaró
aportó, desde su investigación, líneas
que abren otro tipo de preguntas sobre actores e instituciones
que ¿revisan? su pasado a la luz de las coyunturas
procurando “retirar” o “enmarcar”
las nociones más simples sobre la responsabilidad
institucional.
Finalmente, cabe destacar, respecto a la dinámica
del trabajo realizado en Gotemburgo, que al trabajo
sobre el corpus de investigaciones presentadas se le
sumó, cada día, la proyección de
alguna película encuadrada dentro del género
documental relativa a la historia reciente de Argentina.
A través de la discusión respecto de las
películas y del análisis de los textos
presentados, fuimos tejiendo colectivamente preguntas
que hacían referencia a las narrativas de la
memoria (o de las memorias) de la violencia política
de los años ‘70. Así, pusimos en
crisis muchos de nuestros supuestos, lo que generó
intercambios prolongados y fructíferos que serán
seguramente retomados en la próxima edición
de este espacio de trabajo, en abril de2009, en Tucumán.
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NOVEDADES
BIBLIOGRÁFICAS
Material
incorporado a la biblioteca de IDES relacionado a los
temas de memoria (Agosto-Noviembre 2008)
•
Detenidos-aparecidos : presas y presos políticos
desde Trelew a la dictadura. / Garaño, Santiago
; Pertot, Werner ; Calveiro, Pilar, prologuista ; Daroqui,
Alcira, epílogo. -- Buenos Aires : Biblos, 2007.
•
Documentos de identidad : la construcción de
la memoria histórica en un mundo global. / Carretero,
Mario. -- Buenos Aires : Paidós, 2007. 328 p.
-- (Entornos ; 2)
•
El siluetazo / Longoni, Ana, compilador ; Bruzzone,
Gustavo A. -- Buenos Aires : Adriana Hidalgo Editora,
2008. 514 p. -- (Los sentidos / artes visuales)
•
Ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y
Exterminio "Olimpo", 1978-2008. / Ginzburg,
Carlo ; Márquez, Silvia ; Equipo Argentino de
Antropología Forense. -- Buenos Aires : Abuelas
de Plaza de Mayo, 2008. 8 p.
•
La Conferencia de Wannsee y el Genocidio de los Judíos
Europeos: Folleto de la Exposición Permanente
/ Casa de la Conferencia de Wannsee. -- 2da. ed. --
Berlin : Casa de la Conferencia de Wannsee, 2007. 106
p.
•
Luz Arce: después del infierno / Lazzara, Michael
J. -- Santiago : Cuarto Propio, 2008.
•
Prismas de la memoria: narración y trauma en
la transición chilena. / Lazzara, Michael J.
-- Santiago : Cuarto Propio, 2007.
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GINGKO
|
Elegimos
la hoja de Gingko, porque representa a un árbol
asociado a la vida y la memoria.
El Gingko es el árbol más longevo del planeta,
sus hojas portan las marcas de una historia de supervivencia
a catástrofes, no solamente naturales. |
|
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